Publicado el 24 de enero de 2014 | por 0

Bellezas rusas en la red

Soy Yuri. Tengo 35 años. No bebo vodka. Busco chica más joven que yo en la zona de Bladivostok para relación seria. Tengo trabajo estable como ferroviario y vivo con mi madre y una tía enferma.  Como se ve en foto, soy muy alegre y estoy en muy buena forma física. Ah, soy el de rojo. (El otro es mi primo Natali y ya tiene novia).

Sinceramente, pensé que no podía haber perfiles más patéticos que los que puedes encontrar en Badoo. Pero una vez más la realidad me supera. Como ya he comentado alguna vez, soy asiduo de las webs de contactos. Tengo varios perfiles que administro con un celo rigurosos y que me brindan el 80 % de mi vida social (y el 100 % de la sexual), así que me considero un entendido en la materia. En internet encuentras todo tipo de gente de diferentes clases, creencias y razas. Y esa es una de sus gracias. Pero algo tenemos todos en común: intentamos dar la mejor imagen de nosotros mismos. Por eso resultan sorprendentes algunos perfiles que hay colgados en la red. Pensé que los más bizarros estaban en la anteriormente citada Badoo. Pero me equivoqué: los hay peores. 

Costumbres rusas

Antes que nada quiero aclarar  que las fotos que aquí se muestran han sido sacadas de perfiles públicos reales de páginas de contactos rusas. Los rusos son los que más webs de contactos consumen a nivel mundial. Y por las fotos que allí cuelgan, los que menos pudor tienen a la hora de exhibirse de forma ridícula. La foto que abre este artículo es sólo un ejemplo, pero hay más.

Bellezas-en-la-red---Rubia

Si analizamos esta instantánea podemos sacar varias conclusiones:

  • Que ésta señorita es jovial y juguetona
  • Que le gusta la sandía a rabiar.

También podemos intuir que disfruta alegremente de la cerveza y que no tiene ninguna noción de los perniciosos efectos que ésta causa en su comportamiento. Así mismo podemos concluir que es poco exigente pues da la impresión que el picnic se esté llevando a cabo en un vertedero. Y por supuesto queda claro que la chica es algo ligera de cascos. De hecho esta instantánea podría ser un fotograma del famoso exitazo del cine para adultos: Entre las matas te pongo a cuatro patas

Esta es la típica foto que se hacen las chicas entre ellas cuando están achispadas. Lo que resulta raro es que la haya elegido para acompañar su perfil en una página de contactos. Para mí que algo nos está queriendo decir.

Irina, mona y fina

Bellezas-en-la-red---Plátan

Es una pena porque la chica parece mona. Me imagino a la amiga que le tomó la foto, aconsejándole esta singular postura.

-Irina: ponte así.

-¿Tu crees?

-Que sí, mujer. Que estás insinuante pero con mucha clase.

-¿Es necesario el plátano?

-Claro. Le da un toque así natural y caribeño. Que aquí hace mucho frío.

-Pues haz la foto ya que me está entrando rampa en la pierna.

Para que quede claro que además es una chica con nivel, ha puesto un periódico sobre la almohada. Y estoy convencido de que debe ser de aquellas que en el texto de la foto pone: no busco sexo.

La composición de la foto es de muy dudoso gusto, pero lo que no tiene perdón de Dios son esos vaqueros lavados al láser…

Cuánto daño ha hecho Disney

Bellezas-en-la-red---Sireni

¿Qué añadir a esta otra fotografía? Esta dulce sirenilla se ofrece a nosotros tierna pero a la vez insinuante, con el tirante del sostén resbalando por su brazo. Esta sensualidad a la vez pícara e ingenua resulta altamente erótica, como es evidente en esta foto.

A ver, el único motivo por el cual puedo entender esta inenarrable puesta en escena es para disimular que esta chica es un poco bizca. Y ciertamente ese pequeño defecto queda diluido ante el despropósito del conjunto.  Toda nuestra atención se la lleva esa ridícula cola hecha con un mantel. Hacerse una foto en plan sirena ya es osado, pero utilizar un mantel para elaborar la cola es realmente audaz!!!  ¿Quién te asesoro en la foto? ¿Tu peor enemiga?

Mantel aparte, la escenografía está muy currada. Escogió una alfombra azul que simula el fondo marino para tumbarse y cubrió el sofá que queda detrás con un monísimo edredón que aporta calidez y armonía al conjunto. Ella ha rematado su alegoría marina luciendo una especie de diadema en la cabeza aderezada con un poco de espumillón navideño y en la mano sujeta algo así como calavera pirata. ¡Que atrezzo más logrado! Sobre el sofá, un alegre barquito de papel. Sólo le falta cantar: en el fondo del mar matarile rile rile.

Si todo esto no fuera ya de por sí siniestro, en el lado izquierdo de la foto asoma una guitarra con la que la sirenita promete deleitar a sus pretendientes, tocando alegres tonadillas del folklore ruso durante horas. Una joya, vamos.

Ha llegado el hombre

Bellezas en la red - muchachote

Este muchachote luce un torso cincelado a golpe de gimnasio que sugieren potentes abrazos y fuertes embestidas llenas de testosterona. Lástima que ese pecho esté rebozado de acné provocado por los esteroides de baja calidad que debe tomar para conseguir esa tonificación muscular. Te expones a que durante la pasión del coito, entre el fregoteo y el esfuerzo, te deje el cuello y el escote perdido de pus.

También es una pena que el muchacho muestre la cara. Y el pelo. Su estilismo capilar supone una vuelta de tuerca al famoso pelo frito que Rupper puso desgraciadamente de moda en los años 90. Además el pobre es muy muy feo. Intenta forzar una sonrisa pero como está todo apretado para marcar músculo le sale algo así como un gesto espeluznante que invita a salir corriendo.

Es una pena porque el muchacho ha cuidado la puesta en escena de la foto, lo que es muy loable. Lleva los elegantes pantalones brilli-brilli que se compró para la boda de su prima Tatiana para dejarnos entrever que también es un dandy. Le vienen grandes, sí, pero hay que valorar el esfuerzo. La habitación por otro lado, está pulcramente recogida. Es de un gusto horroroso (la colcha blanca con flores azules de la izquierda no tiene nombre) y nada hace juego, pero las camas por lo menos están hechas. Curioso el sofá-cama de la derecha. Hasta que entiendes lo que és, parece que se trata de algo raro que sale de la pared, o un sofá sin respaldo apoyado contra el muro.

Para todos los gustos

Bellezas-en-la-red---dos-do

Hay que ver como les gustan las alfombras a los rusos. Las utilizan para cubrir todo. No me extraña, con el frío que debe hacer por allí…

El chico de la izquierda luce un look ninja tapándose el rostro con un pañuelo de camuflaje y ataviado con varias espadas y cuchillos poco apropiados para crear el clima de confianza necesario para atraer ligues. ¿Con quien pretende quedar? ¿Con Charlie Manson? Encima suyo, a modo de contrapunto, una foto a gran tamaño de un encantador cachorrito blanco. ¿Qué mensaje pretende lanzarnos este muchacho? ¿Qué es duro por fuera pero tiene un corazón blanco y tierno? Me temo que ni él mismo lo sabe. Viendo este perfil, yo le enviaría un mensaje, sí, pero al perrito de la foto.

La chica de la derecha nos espera desnuda tomando un relajante baño y bebiendo vino. Todo la mar de sensual y sugerente si no fuera porque sujeta la copa con un guante de goma de esos para fregar platos. Eso resulta, como mínimo, inquietante. O tiene la mano deforme, o en lugar de vino hay ácido, o le gustan prácticas sexuales extremas. Sinceramente no se me ocurre a santo de qué puede llevar ese guante.  ¡Además, con qué poca gracia sujeta la copa! Parece que esté agarrando una ristra de chorizos…

Ya puestos, se podía haber peinado para salir en la foto. Claro que peinarse con el guante ese debe ser difícil.

Antes muerta que sencilla

Bellezas-en-la-red---jaca

Esta pizpireta jaca de la estepa rusa se ha puesto sus mejores galas para hacerse las fotos que adornarán su perfil, cómo debe ser. ¿Y cual es el mejor lugar para realizar una sesión de fotos insinuantes a la par que hogareñas? La cocina, of course.  Dicho y hecho. Ahí está, sentada en el fregadero en una postura de lo más cómodo y natural, prometiéndonos un potosí de diversión “culinaria”.  Por lo menos la cocina está recogidita. Me encanta el tapete sobre el microondas y lo bien que casan el papel de la pared asemejando cañas con los muebles de formica imitación madera de haya. Duele de sólo mirarlo.

A modo de detalle chic, luce unas botas rosas de taconazo dignas de calzados Mari Paz que no le pegan con nada de lo que lleva puesto, por mucha corbata que asome allá donde le acaba la papada. Pero está claro que la cámara la ama.

Hazme lo que quieras

Bellezas-en-la-red---zorrón

¿Pero quién le habrá hecho esta foto a esta muchacha? Para empezar, la casa está asquerosa. La pared de la derecha está llena de garabatos de niños (¿tendrá hijos, encima?) y de desconchones. El suelo, de un azul celeste doloroso, necesita un par de buenas fregadas con salfumán. La cocina está hecha un asco, con restos de comida, platos y tazas sucios. Y tras ella, la cama está cubierta de ropas o prendas o vete a saber qué, todas alborotadas.

La chica, de rodillas y toda espatarrada parece querer mostrarnos su mayor habilidad: recoger monedas del suelo sin utilizar las manos. Sin embargo lo que le da un matiz sordido a esta composición son los brazos en alto, que sugieren una actitud sumisa, como si estuviera atada. Más que buscar un ligue debería estar suplicando que alguien la sacara de  ese sitio.

Visto lo visto, me voy a abrir un perfil en una web de contactos rusa: ligar no ligaré pero podré indagar más sobre estos especímenes, que me causan gran curiosidad. Será algo así como un trabajo científico. Y que nadie se confunda: todo el mundo es válido, todos tenemos nuestro público. Lo único que resulta chocante es el gusto o lo apropiado a la hora de elegir las fotos que nos representen.


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