Publicado el 9 de mayo de 2014 | por 0

Conversaciones en El Refractario. Maruchi Madrigal: “Hay que agujerear la corteza de la vida con berbiquíes de sutil ironía”

Había sido advertido por el barman de El Refractario que la señorita Madrigal no suele acudir puntual a sus citas. Cuando apuro el quinto Jack Daniels con Coca-Cola veo a través del culo del vaso de grueso cristal una rubia que, a pesar de la imagen deforme que muestra mi improvisado catalejo, es inconfundible. Ella me ofrece su mano antes de que intente darle dos ósculos al aire próximo a sus mejillas. Mano prieta, saludo firme y breve. Una seguridad abrumadora que contrasta con ese aspecto que trae, como de haber visto todas las temporadas de la serie 24 de una tacada mientras van cayendo packs de cerveza uno tras otro. Quién soy yo para juzgar.

Modelo, actriz, escritora, cantante, diseñadora de moda y madre. ¿Con cuál de estas facetas se siente más usted misma? ¿Cómo se presentaría usted a alguien que por remota casualidad no la conozca?
Me siento muy modelo, muy actriz, muy escritora, muy diseñadora de moda y muy lo otro que has dicho que no me acuerdo.

Muy madre
Sí, también mucho de esto. Cuando eres hija odias a tu madre y puedes llegar a decirle barbaridades, a odiar su sopa y a robarle dinero de la cartera. Desde que soy madre mi mundo ha cambiado. Tu hijo sale y te lo ponen ahí pegadito a ti en la camilla, ya lavado, y tu mundo da un vuelco. La relación con mi madre ha crecido exponencialmente desde entonces. Ahora entiendo por todo lo que ha pasado, ya entiendo lo de la sopa y creo que disfruta cuidando del pequeñín un día sí y otro también tanto como hizo conmigo y mis seis hermanos. Quiero recalcar que soy la madre que más trabaja de España pero también la madre que más quiere de España.

Ya que hace mención a su familia, me gustaría hablar un poco del Clan de los Madrigal, si me permite la licencia. ¿Pesa mucho formar parte de una herencia de artistas tan grande?
Ser un Madrigal marca para toda la vida. Nadie te obliga a ser artista pero desde pequeña vives rodeada de arte. Mi padre Saturnino ensayaba para Estudio 1, mi padrino Fantasio hacía la croqueta sobre un lienzo con grandes manchones de pintura acrílica, mi hermana Teresa bailaba flamenco, mi tío daba muletazos en el cuarto de baño… es difícil no contagiarse de todo ese ambiente. Yo creo que en parte también está en los genes, que hay algún tipo de gen artístico pululando. Tengo la teoría tonta de que en el ADN del artista las helicasas al romper puentes de hidrógeno entre bases y separar la doble hélice en hebras simples sufren algún tipo de mutación al utilizar la energía química almacenada en los nucleósidos trifosfatos de manera diferente a lo habitual. Ya me entiende (brindamos).

Conversaciones en El Refractario

El ambiente en El Refractario es de franca camaradería. FOTO: Suso Grundig

Hablemos un poco de la situación política actual. Usted como actriz forma parte de ese grupo de personas con una opinión más importante que la de los demás sobre todo tipo de temas, especialmente los de índole social.
Sí, los actores que salimos en cine y TV tenemos una sensibilidad especial con todo lo relacionado con la educación, la sanidad y el empleo. No así los actores de teatro, que bastante tienen ya con no ser famosos. Yo me siento en la obligación de ser un altavoz para los menos favorecidos y no tengo ningún problema en ponerme en vaqueros y zapatillas para estar en la cabecera de una manifestación o ir de Valentino a una gala de premios reivindicativa. Siempre tenemos en mente a esa gente pobre española. Y a los niños del África también, apunta eso por favor. Perdona que me pongo sensible (se limpia los ojos con una servilleta de papel).

Creo sinceramente en la gran fiesta de la democracia. Ir a votar me pone y creo que sería un buen eslogan para las Elecciones Europeas del 25 de mayo en las que no va a votar ni Cristo. Yo votaría a un partido que entienda que en el cine y la música españoles residen los valores de un pueblo, su idiosincrasia y su historia viva. Y eso creo que no será posible hasta que los actores tengamos nuestro propio partido. Imagine a Resines de presidente. Sería un sueño. Mientras tanto los artistas vamos a luchar por la existencia de una casilla en la Declaración de la Renta en la que se pueda marcar que parte de tus impuestos vayan destinados a que actores y cantantes vivan a tutiplén. Un hombre en paro es una cosa muy triste, pero un actor sin trabajo lo es mucho más. Mucho.

Hablando de cine, este parecía que iba a ser un año desastroso y viene “Ocho apellidos vascos” y lo arregla de un plumazo.
Sí, me alegro mucho por todo el equipo de la película al que conozco muy bien. Estuve a punto de participar pero finalmente coincidió con otros dos trabajos muy importantes. Los actores están todos soberbios. El guión es de Oscar. Y la fotografía tipo ficción de televisión autonómica está muy conseguida. Seguro que todas las demás películas españolas van a cosechar un éxito similar este año.

Habla del cine español con cierta distancia ahora que ha hecho las Américas. ¿Cómo ha ido? ¿Qué diferencias hay entre rodar aquí y allá?
El cine americano empieza a amar a los actores españoles. Siempre ha habido un hueco para un romántico actor con acento francés o una preciosa actriz que hable italiano. A los españoles nos ha costado entrar porque el acento castellano es demasiado seco y con poca personalidad. Antonio Banderas abrió un filón muy importante con ese acento que mezcla andaluz con cubano. Es una mezcla muy rica en matices que estamos aprovechando actores y actrices para tener acceso a papeles de narcotraficante panamericano de país indefinido. Hay que explotar nuevas posibilidades como la mezcla de acentos gallego-caribeño, catalán-caribeño o murciano-caribeño. El acento caribeño es troncal como te habrás dado cuenta.

En cuanto a cómo me ha ido, fenomenal. Permanezcan atentos en sus videoclubs (reímos con ganas y brindamos de nuevo).

En cuanto a las diferencias, ninguna. Es todo lo mismo. Tal cual. Igual, igual. El cine se hace igual en Nueva York que en Calatayud. No olvidemos que el cine es un invento europeo y como tal tenemos la ventaja de haber sido los primeros.

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Aspecto de la siempre concurrida barra de El Refractario. FOTO: Suso Grundig

Hablemos un poco de su faceta en el mundo de la moda. Ya son tres las colecciones que ha firmado para una gran cadena. ¿Cómo ha sido el proceso de modelo a diseñadora? ¿Qué es lo más destacado de la nueva colección?
La verdad es que estoy encantada con el éxito de “By Maruchi Madrigal”. Sorprendida no, porque me lo esperaba pues tengo muy claro qué necesita la mujer de hoy en día, que por la mañana tiene una reunión con grandes empresarios extranjeros, por la tarde llama a sus hijos por teléfono y por la noche acude a un photocall. El proceso ha sido muy natural. Desde pequeña siempre he estado en contacto con la ropa. Me he vestido prácticamente todos los días de mi vida y eso me ha llevado a cultivar el buen gusto por las combinaciones de formas, materiales y colores. Mi profesión de modelo no la he olvidado nunca. Ya no suelo desfilar pero soy imagen de varias marcas punteras de belleza y cada vez que me caso con un futbolista hacemos un reportaje en blanco y negro para varias revistas de moda.

En cuanto a mi faceta de diseñadora, cuando fui por primera vez a la fábrica a hacer la colección me sentí un tanto abrumada por ese trajín de ordenadores, telas, dibujos, etc. pero finalmente todo resultó muy profesional. Nos sentamos detrás de un muchacho que estaba en un ordenador y entre todos le fuimos dando órdenes. “Ese no, prueba ese otro”. “Vamos a ponerlo en naranja”. “Pon unas flores al estampado”. “Ahora sí me da verano”. Y entre todos fuimos puliendo la colección. Me encanta que siempre haya un “¿estás de acuerdo Maruchi? para todas las decisiones. En un día muy duro e intenso de trabajo la colección queda lista. Siento que estoy aportando mucho al mundo del vestido y de la mujer.

Lo más destacado podéis verlo ya en las tiendas desde hace unos meses. En mi colección Primavera-Verano luce un estilo hippy-chic-romántico muy marcado y una sorprendente aparición de las rayas venecianas. Y para la colección Otoño-Invierno habrá una vuelta al refajo. No puedo adelantar más.

Son tantas las facetas en las que usted destaca que no podemos pararnos en cada una nada más que para dar unas pinceladas. Me gustaría que nos detuviéramos por un instante en su faceta literaria.
Tendré que contenerme porque es fácil que me explaye cuando hablamos de mis libros. Son mi pasión. Los quiero como a un perro blandito o a un hijo. Empecé titubeante, necesitaba escribir pero no sabía por dónde empezar. Reconozco que fui a lo fácil escribiendo mis memorias. Tenía 25 años y mucho que contar y con la ayuda de un amigo escritor organizamos mis ideas. Después de eso vino una etapa en la que empecé a leer. Estaba así cubriendo las dos facetas de la literatura, el input y el output. Y fue entonces cuando llegó a mis manos un libro de Paulo Coelho. A partir de ahí todo cambió. Ese hombre si se sienta y se coge la barbilla, se saca de la sesera un pensamiento filosófico muy gordo que te deja traspuesto para el resto del día. Decidí que yo también le sacaría punta a la vida, que de cada mandanga saldría un pensamiento con molla y que mis libros iban a ayudar a la gente a ser mejores y más bellas personas. La filosofía está en todas partes, incluso en este bar mugriento. Así a bote pronto se me ocurre que “hay que agujerear la corteza de la vida con berbiquíes de sutil ironía” (muerde la corteza de cerdo a la que ha mirado fijamente mientras ha dicho tan bellas palabras). Todo lo que hay alrededor de la literatura es bonito. Las letras son bellas, el olor de la tinta es bello, los lectores que vienen a las firmas son bellos,…todo menos el libro electrónico que me parece una cosa muy poco literaria. Me haría un orinal con la puta calavera del que inventó el libro electrónico. Eso no lo pongas. En cambio el iPad me gusta más, sobre todo para hacer fotos.

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Ilustres personajes se dejan ver habitualmente por El Refractario. FOTO: Suso Grundig.

¿Qué opina de Internet?
Me considero una pionera de la red de redes. Llevo surfeando por las autopistas de la información desde los primeros móviles con internet en color. Habrá quien lo ponga en duda pero yo creo que es el futuro. El futuro está en un mundo interconectado en el que cada personita tenga internet, incluso los negritos de África. Cada humano vendrá a ser una neurona de un cerebro único para la Tierra como ser vivo, nuestra querida Gaia. Cuando todos, y cuando digo todos me refiero a todos, todos, todos, estemos conectados a la vez a Internet será como el despertar de la criatura de Frankenstein. La Tierra cobrará vida como nunca antes se haya visto. Podría echar a andar y todo.

Por otra parte me parece una vergüenza todo lo que está pasando con los piratas de Internet. Nos roban nuestro trabajo. Los artistas nos sentimos indefensos. A los cantantes se nos obliga a hacer conciertos para salir adelante. Antes bastaba con grabar un disco. ¿Qué será lo siguiente? ¿echarnos agua hirviendo?

Menciona su trabajo musical y quisiera aprovechar para que hablemos un poco de la polémica surgida con la portada de su último disco “Napierian Logarithm” en el que sale en pelota picada sin venir a cuento.
Es un privilegio de la mujer que el hombre, por naturaleza misógino, no entiende. Mostrar el cuerpo femenino no es un arma comercial, es un derecho y, en mi caso, una obligación. Nadie debería perderse este cuerpo que Dios me ha dado. Ni hombres ni mujeres ni niños. Aprovecho para comentarte que ya llevamos cinco Discos de Oro por las más de quinientas copias vendidas y que estaré el próximo martes, con el grupo de mercenarios musicales que me acompañan, en la Sala Catarrojas de la bella localidad de Cogollos, Burgos. Presentaremos el nuevo disco y cantaré algunos éxitos. Seguro que habrá catarsis con el público. El público lo es todo para mí.

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Ya de madrugada El Refractario se convierte en un club musical que atrae a los más canallas de la noche. FOTO: Suso Grundig

En la redacción nos ha encantado su disco. Pero hablemos de una vez por todas de la Transición. Hemos dado muchos rodeos en la entrevista hasta llegar aquí y en esta publicación es en lo que realmente nos gusta rebozarnos.
Si es un tema apasionante y muchos de mis colegas de profesión viven prácticamente de eso. No podemos parar de hablar de ese momento tan importante en el que todos los españoles estuvimos de acuerdo en tirar para adelante con una democracia hecha de cualquier forma. Echo de menos el espíritu de la época y también lo delgados que éramos los españoles. Con ese tipín todo nos quedaba bien. Y los peinados, algunos maravillosos. Tampoco había problema con los abrigos de piel. Fue un gran momento para España.

Habla usted de España sin ningún tipo de cortapisa. ¿Qué opina del tema catalán?
Yo tengo muchos amigos catalanes. Y muchos amigos gays también, por cierto. El caso es que siempre que hablo con mis amigos catalanes noto un cierto resquemor. Esto en la Transición no pasaba. Si deciden separarse a mí me dará mucha pena. Supongo que las agencias de viajes repartirán sus paquetes vacacionales entre Disneyland París y Parque Temático Barcelona. Ir allí de vacaciones puede ser bonito. Pero en el fondo de mi corazón deseo que no se separen y creo que esto se puede solucionar con una casilla en la Declaración de la Renta en la que indiques que quieres que tus impuestos vayan todos para Cataluña. Yo soy de Madrid pero marcaría esta casilla (junto a la casilla de los actores) con tal de que sean felices.

Parece que van a cerrar el bar. Justo cuando las preguntas parecían estar engrasadas y fluían alegres en el aire. No quiero que se me quede en el tintero una duda que tengo en la cabeza desde que usted ha entrado por la puerta. ¿Está usted seduciéndome? Lo digo porque ya no le quedan botones por desabrochar en su blusa y por ese giro de cabeza a lo Raffaella Carrà.

Me ofendes.

 


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