Publicado el 22 de julio de 2014 | por 0

¡Cuánta casta!

En la redacción de Mitmag la época estival es tiempo de debate: “paipay vs abanico”, “bañador turbo vs Meyba”, “Malibú con piña vs kalimocho premium” y un largo etcétera de conversaciones de calado que generan enormes discusiones, riñas y acaloramientos. Hete aquí que desde las tumbonas y hamacas de los despachos en las que pasamos estos meses cobrando la nómina sin pulsar una tecla, se nos ocurrió encender nuestro fantástico televisor Grundig. Nunca nos cansamos de repetir lo maravilloso que es. Mandamos sentar a Don Remigio cerca del aparato para poder zappear. “Pulse la Sexta”. “Apriete fuerte el botón de 13tv”. “Ponga un poco de Tele5”. En todos los canales se hablaba intensamente del fenómeno Podemos y de su carismático líder Pablo Iglesias. ¡Maldita sea! ¡Mitmag se duerme en los laureles! ¿Cómo se nos ha escapado algo tan extraordinario? ¿Por qué somos los últimos en enterarnos?

Todo el equipo de periodistas se puso en marcha, siempre a la vanguardia, poniendo los más avanzados medios que las redacciones españolas más importantes tienen a su alcance y que en Mitmag nos enorgullecemos también de poseer: Google y Youtube. Fuimos conformando un panel en el que quedasen reflejados todos los nodos y conexiones posibles que arrojasen luz sobre el éxito fulgurante de Podemos, nos bajamos tres botellas de Marie Brizard y las conclusiones fluyeron como ríos que van a parar a la mar y que a continuación les relato.

Cuánta Casta

Uno de los paneles que usamos en la redacción para elaborar este reportaje. En las sedes de los partidos políticos de relumbrón hay unos paneles similares pero con dardos clavados.

“La clase política”

Está claro que al español de bien, actual y que ve la tele, cualquier político le da un poco de asco. No le parecen bien sus privilegios, sus aires, sus eventos, su convencimiento de que lo suyo es lo que vale y todo lo demás. No queda más remedio que soportarlos y a veces, incluso, votarlos. Y da igual que sea un político con cargo o sin él, de una nación o de un pueblo de cuatro casas. El político tiene ganado un “buenos días” especial que una persona normal no tiene pues se le supone un poder, por pequeño que este sea, que en algún momento nos puede venir bien. Y así nos va. Y llega Podemos y saca a relucir estos temas que más o menos sabemos todos y se arma la marimorena en la TV y en las urnas. Pero al votarles ellos también pasan a formar parte de “la clase política”. Así que suponemos que la idea es reventarla desde dentro, siendo los más gamberros de la clase, tirando bolas de papel con cerbatanas de boli Bic.

Pelazo

Es este un momento de cambio político en España muy fuerte: triunfa lo bello al fin. En el PSOE el adonis Pedro Sánchez esculpido a cincel por la mano de su primera dama de honor y, a su vez, hada madrina, Susana Díaz; en IU un aseado y joven Alberto Garzón rompe corazones allá por donde pisa; el fabuloso Toni Cantó de UPyD del que todos tenemos alguna foto en nuestras carpetas; Soraya Sáenz de Santamaría representando la quintaesencia de lo bello en frasco pequeño,… y por supuesto Pablo “Pelazo” Iglesias. El nuevo panorama político es maravilloso en lo visual y tiene en el cabello de Pablo Iglesias a su mayor exponente. Un pelazo así no se recordaba desde tiempos de Felipe González o el mismísimo Aznar. Hablamos de pelos carismáticos que podrían ganar elecciones por sí mismos. Abrazar a Pablo Iglesias implica tocarle el pelo, rodear su coleta como a un tercer brazo amigo. El día que se quite la goma del pelo y agite a cámara lenta su melena habrá ganado un millón de votos adicionales. Entre ellos los nuestros.

Aphex Twin

Somos muchos los que vemos el parecido espectacular de Pablo Iglesias con Aphex Twin. No puede ser casual y con esto tiene asegurado un elevado número de votos de los asiduos a clubes de música electrónica, discotecas de pueblo y catedrales del sonido zapatillero.
Hemos seleccionado un fragmento del vídeo musical del temazo “Window Licker” en el que Iglesias-Twin baila para celebrar su éxito en las europeas. Las escenas del paraguas y la del champagne a cámara lenta con las Pablievers son sensacionales. Pablo Iglesias es Podemos y Podemos es Pablo Iglesias. Y su rostro omnipresente. Alabado sea.

Acero moreno

Pablo Iglesias habla a la cámara. Nos cuenta cosas de tú a tú lanzando su mirada “acero moreno”, inalcanzable para políticos apolillados que leen en papelitos. Se ha curtido presentando un programa en el que las masas ingentes de iraníes hispanohablantes de HispanTV no le han hecho temblar la voz. Tiene chispa este tipo. Y lo mismo se enfrenta a Esperanza Aguirre que comenta un episodio de Juego de Tronos. Nos lo imaginamos perfectamente a los fogones de un programa de cocina o cantando el “Apaga o candil” en la TVG.

Camisa y corbata modelo “otra vez boda”

Hay camisas para llevar corbata y otras que no. Pablo siempre elige la comodidad de una camisa no apta para corbatas pero con el sofisticado complemento de una tirilla lisa con brillo, aflojada y bailonga. Esto le da un aire de perfecto invitado de boda no acostumbrado a los trajes que, por un día, se pone el disfraz con su camisilla blanca, su chaqueta de hombreras king-size, su corbatilla para eventos y los zapatos sucios. Al saltar al ruedo del baile, ya sin chaqueta y con varios lamparones, es fácil que tras una fase de aflojamiento de corbata, esta pase a ser una suerte de cinta de pelo de Rambo en Acorralado. Pablo Iglesias parece estar justo en ese ínterin previo al descontrol con un cubata en la mano y una prima segunda en la otra. Y ese ser encantador siempre tendrá nuestro voto.

Caminando en círculos

Nos estamos centrando en Pablo Iglesias como si fuese la única persona en Podemos, cuando la cosa es mucho más importante. Aunque su cara estuviese impresa en las papeletas electorales, no es él un hombre de tomar protagonismo. No. Lo de la papeleta fue lo mismo que cuando visitas un McDonalds de un país raro y no te queda más remedio que guiarte por las fotos y señalar lo que quieres. Que el chico ese tan simpático fuese de Podemos o del Partido Pirata daba un poco igual pero el voto fue a parar donde correspondía. Bravo.

El protagonista de Podemos es el ciudadano y el ciudadano puede formar parte de un círculo o de varios. Como los círculos de Google+ o el Círculo de Lectores. Y nos preguntamos en la redacción ¿para qué matarse siendo militante de una juventud socialista o un nuevas generaciones del PP pudiendo estar en primera línea política con un “aquí estoy yo y mis fotocopias”? Parcelitas de poder rápidas y muy baratas. ¡Compre! Son tantas las ganas de ayudar de los ciudadanos, de cambiar el mundo, que en unos meses se han constituido un porrón de círculos (más de 700) por todo el país. Va todo tan rápido que ha primado el juntarse antes de saber qué es exactamente lo que los une. Suponemos que es el pegamento del amor. Moverse por ideales tiene estas cosas.

De momento todo esto nos agrada una barbaridad aunque  nuestro compañero Wilson se pregunta dónde está el círculo negro de podemos. Vamos enlazando dudas como pollos sin cabeza: ¿dónde está el círculo gitano? ¿y el rumano? ¿y el de los que manejan retro-excavadoras? ¿y el círculo de los amantes de las infusiones de hierbaluisa? ¿qué pasa con la homeopatía? Hay mucho por hacer, como ven. Nos hemos puesto nerviosos y estamos a punto de proponer un círculo de algo. O al menos un semicírculo si somos pocos negros, dice Wilson.

Círculo de enfermeras

El típico círculo de enfermeras que tocan el tambor. Valen pa tó.

Aunque todo es idílico y suena música de ascensor de fondo, ha habido alguna perturbación en la fuerza de Podemos como discusiones sobre la forma de elaborar las listas de mandamases, cerradas y con poco tiempo para elaborar alternativas. Menos mal que el Círculo de Enfermeras pudo presentar una lista alternativa y esto garantizó la pluralidad de un proceso inmaculado. Lástima que no hubiesen ganado con su lista; nadie mejor para manejar el destino de un país que un grupo de enfermeras.

La casta

¡Cuánta casta! Desde los tiempos de maricastaña en los que la castidad era norma, no se había pronunciado con tanto ahínco la palabra “casta”. ¡CAAAAASTAAAAA! Esta vez para agrupar a una serie de personas detestables. Un grupo de privilegiados con poder, con casa y coche. Jefes. Gente de derecha e izquierda. También de centro. Fulanos que han buscado solo su bien, que han amasado hipotecas y tarjetas de crédito, que han mandado a un manzanillo a por café y bebido una copa de vino diciendo “afrutado con un retrogusto a palosanto ahumado”. Señoras que van a la peluquería dos veces por semana. Niños que no comparten la merienda. Listillos del powerpoint. Gentuza del wifi gratis. Emprendedores de mierda. Empresarios de los cojones. Runners. Triatletas. Lectores de “Jara y sedal”. Espectadores de 13tv, de los programas culturales de Tele5  y de La2. Directores de orquesta y profesoras de gimnasia. Cabrones en traje italiano. Dueños de Mercedes, Audis y Seats León. El que inventó el pan congelado. ¿Y qué me dicen de ese filete aguado? Ese ganadero es casta pura. Y la vecina que se da aires. Sí, y esos bebés que van en cochecitos McLaren. Y tu cuñado. Los cuñados son siempre casta. ¿Y los que votaron la constitución del 78 y que tras muchas elecciones votaron a Podemos porque les cayó bien Pablo Iglesias en el show de La Sexta? Son casta y no lo saben. Lo llaman democracia y no lo es. Y los políticos. Esos son el castañón, el no va más de la casta. Y los tickets restaurante son casta de la gruesa. Y el zapato plano. Y la raya a un lado. Y las bicis fixies. Y el refajo.

CASTA ERES TÚ

¿Es Isaac Washington, nuestro bartender, de la casta? ¿Es Ted Lange, el actor que le dio vida, de la casta? ¡Cuidado! Ambos podrían ser de la casta. O ninguno.

Usted imagine el comienzo de una gran serie americana de los años 80. “Dallas”, “Dinastía”, “Falcon Crest”,… ¿Se imagina usted en los títulos de crédito como parte de la familia adinerada? (¡Ya le gustaría!) ¿Se ha visto a sí mismo más modesto, siendo el bartender de “Vacaciones en el Mar”? ¡Cuidado! ¡Usted podría ser parte de la casta incluso siendo camarera eventual de chiringuito, butanero o comercial de ONG! Hasta que Podemos lance una App compatible con iOS y puede que Android, que permita detectar si una persona es o no es de la casta, puede valerse del test que hemos elaborado para, al menos, saber si uno mismo lo es.

Test para saber si usted es de la casta a través de los personajes de “Verano Azul”

Nuestro test es tan sencillo como universal. Elija al personaje de “Verano Azul” con el que se sienta más identificado y descubra si es o no de la casta. Y allá usted con el resultado.

¡Cuánta casta!

En la fila superior: Pancho, Javi, Desi, Chanquete y Bea. En la fila del medio: Quique, Julia y Piraña. En la fila inferior: Tito

Pancho:

Muchacho de pueblo, trabajador y sencillo. Puede parecer que no es casta, pero el no revelarse contra sus tiranos tíos y su falta de interés en los libros le acercan a una posición de pelele capaz de votar a una Susana Díaz en Andalucía o a un Mariano Rajoy en Madrid. USTED ES CASTA.

Javi:

Hijo de familia bien de Madrid de vacaciones en una preciosa casa. Tiene un deje chulesco que puede derivar primero en una dirección de marketing y luego en un emprendimiento basado en aplicaciones para iOS desde la perspectiva del neófito. USTED ES CASTA.

Desi:

Hija única de padres separados, recibe los parabienes de ambos, incluyendo una moto a los 13 años. No se siente incómoda mientras sus amigos pedalean en sus bicis cochambrosas. Estudiosa y con gafas, su carrera profesional le llevará a acabar conduciendo un Porsche Cayenne antivuelco. USTED ES CASTA.

Chanquete:

¡Cuidado con esta elección! Chanquete es un hombre muy equilibrado, democrático como el que más y que evita el odio y la violencia por encima de todo. Con un discurso de izquierdas gusta de dar consejos pero deja bien claro que sus ideas son suyas y que nadie está obligado a seguirle. Chanquete no haría un círculo ni aunque con ello le invitasen a unas gambas en la tasca de Frasco. A lo sumo un círculo de lechugas. Su mayor poder de convicción es con chavales prepúberes que se olvidarán para siempre de él el 1 de septiembre, ahí se muera. USTED ES CASTA.

Bea:

Enamoradiza de chicos mayores que ella. Con probabilidad derive en matrimonio con hombre adinerado, tres hijos y chacha en el Barrio de Salamanca. USTED ES CASTA.

Quique:

Chaval insulso de la serie. Nada hubiese pasado si este personaje no existiese. “La vida sigue igual” es su canción. USTED ES CASTA.

Julia:

Buenrollista que oculta una pena muy grande y en su guitarra un cantar. Ni chicha ni limoná, no parece tener fuerza ni para hacer un aplauso sordo. Ante esta falta de empuje USTED ES CASTA.

Tito:

Se deja esclavizar suavemente por El Piraña que hoy le da un helado, mañana una patada en el culo. Por pringado USTED ES CASTA.

El Piraña:

Resabiado interesado al que sus padres regalan una enciclopedia. Ideólogo de izquierdas cita tanto o más que come. Contemporáneo con la tecnología que le ha tocado, da continuas lecciones de vida a Tito que recibe una de cal y otra de arena, manteniendo el equilibrio para que siga contento en su papel de acólito. Se intuye un brillante futuro como profesor universitario en cuyas lecciones habrá una buena dosis de ideología personal. Por ser de la izquierda que más mola, líder, leído y cabroncete pero lo justo USTED NO ES CASTA (pero casi).

¡Cuánta casta!

¡Cucú!

Las conclusiones

Entre el Marie Brizard, el calor y tanto hablar de Podemos estamos agotados. No entendemos cómo el tema está generando tantas horas de televisión, tantos Kb. de html ni tantas páginas de los periódicos con lo cansino que resulta todo. Es cierto que para los que no militamos en ningún partido hay algo atrayente y misterioso en eso de las asambleas y redondeles, pues desde la distancia nos parece exactamente lo mismo que unas juventudes o unas nuevas generaciones pero comandados por profesores universitarios en pantalón corto y chancletas.

Si Mitmag montase un partido político seguro que estaría a favor de toda la gente buena, apoyaríamos a todo el que tuviese un problema y daríamos nuestro pésame por los actores fallecidos que caigan bien. Odiaríamos a Israel y apoyaríamos a Palestina. Seríamos despiadados con los corruptos, con los desahucios, con los despidos injustos y con todos los políticos rancios del gobierno, actual y pasados. Vivienda digna para todos, salarios mínimos elevados, trabajo estable, educación y sanidad gratuitas y de calidad… y todo respetuoso con el medio ambiente. Un ideario chachi que parece fácil de twittear, pero que suponemos difícil de poner en práctica.

Mientras intentamos bajar de nuestras hamacas discutimos sobre quién va a retirar los vasos, las botellas, los panchitos, las colillas y las cáscaras de camarones (que son como pipas). Yo grito un “¡Yes we can!” y Neón de Tarabillas suelta una frase de Podemos que le ha venido al pelo tal y como estamos desparramados en la redacción: “En un círculo, todos somos iguales. Nadie está por encima ni debajo de ti“. Muy bien, todos volvemos a las hamacas y nos echamos a dormir. Ya vendrá Remigio a limpiar. O vendrá el jefe de todo esto y se pondrá en el centro del círculo a repartir hostias equidistantes. Mientras tanto, feliz verano.




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