Publicado el 11 de noviembre de 2013 | por 0

¿Dónde está mi lacón?

NOTA: Este artículo fue planificado hace muchos meses, pero no ha sido hasta hoy cuando le hemos dado al play a la grabadora para transcribir la entrevista. Y así nos va, que nos van pisando todas las primicias. Aún así hemos considerado que mantiene toda su vigencia.

Allá donde haya una buena conferencia, una animada charla de negocios o un corrillo de entusiastas emprendedores, enviamos a Don Gumersindo Calleja, funcionario de Correos jubilado, para que nos cuente lo que de verdad importa en estos eventos.

Se abren las puertas automáticas de la zona de llegadas del aeropuerto y aparece Don Gumersindo Calleja. Es el primer pasajero del vuelo procedente de Santiago que cruza el umbral. Y lo hace a toda prisa. Me ve, hace un gesto rápido con la mano a modo de saludo, que pasa rápidamente a ser otro que indica que vayamos enfilando hacia el parking. Se ve que tiene ganas de llegar a casa con su Venancia, así que no me entretengo y le pregunto ya por su día en la Lacón Network.

¿Qué tal ha ido Don Gumersindo?
No sé por dónde empezar. Me aseguraste que iba a un evento en el que se juntaba la comida con los negocios. “Se conjugan” dijiste en plan sabiondo. Y en Galicia. Vamos, que me iba a poner las botas. “Lacón nosequé”. Allí no hubo lacón ni nada que se le pareciese. Además se comió de pie y eso me pareció fatal. Unos camareros traían de vez en cuando platillos, tapitas, pinchitos,… y aquello era un sálvese quien pueda. No me hallaba. Intentaba comer con un plato en una mano y un tenedor y una copa en la otra. Imposible. Así que había que estar bien pegado a una mesa para poder apañarse. ¿Por qué no poner sillas y todos contentos?

Era una edición especial, celebraban el tercer aniversario, puede que…
¡Calla, calla! Me has mandado a ver cómo fue lo de hoy y yo te cuento lo que viví. Si en otras ediciones hubo cochinillo al horno servido por mozas en bikini a mí no me sirve.

Respecto a lo de comer de pie la idea es que la gente interactúe en corrillos
Es verdad que vas de mesa en mesa pero en mi caso fue para ver si quedaba algún trozo de empanada. No hubo suerte, se ve que es gente ocupada en proyectos importantes y que se pasa mucha hambre. También me desplacé a otra mesa en la que se hablaba muy fuerte de subvenciones, a por unas servilletas. Luego estuve en una en la que había un ponente y alguien de la organización; era la mesa mejor surtida, así que estuve un rato esperando a que repusieran esas mini-empanadillas rellenas de no se sabe qué pero que son deliciosas.

¿Y entabló conversación en algún corrillo?
Cuando se acabó la comida, que ya te digo que fue pronto, me acerqué varias veces a una especie de barra, a reponer la copa de vino. En el camino me fui parando junto a algunos grupitos a hacerme el tonto para así poder contarte algo.

Cuente, cuente
A ver, había grupos de jóvenes con jersey que estaban a la última en computación o por lo menos daba esa impresión con las conversaciones que se traían. A estos no se les acercaban los de las corbatas.
Los de las corbatas hablaban de personas, con nombres y apellidos. En plan “Ya me dijo fulano que el proyecto de mengano se acercará al break-even en 2018”. Total, que el proyecto de mengano era un churro pero mencionarlo daba lustre a la conversación.
Luego había grupos raros con jóvenes en camiseta mezclados con señores de mediana edad e incluso había alguna mujer. En estos corrillos no se hablaba de negocios sino de cosas como el tiempo, pues parece que en Santiago debe de ser raro que llueva.

¿Usted vio el business? ¿Olía a dinero?
Allí no creo que nadie hiciese negocio. Se notaba que los que hablaban entre ellos ya se conocían, aunque es verdad que vi como algunos fulanos presentaban a varios menganos al zutano de turno. Pero seguramente zutano luego tiraba las tarjetas en el paragüero, que estaba a rebosar. A rebosar de paraguas, es que llovía un montón, no sé si te lo he dicho.

Lacón Network

Bueno, hábleme de las conferencias
Mira, mi primo hace 40 años montó un kiosko y, al menos entonces, no había conferencias impartidas por los supuestos mejores kioskeros a futuros o actuales poseedores de un kiosko. A mi primo le fue más o menos bien y él solito aprendió que la revista Lib tenía que estar visible aunque hubiese que tapar algunas partes con cartón.

Me lo explique, se está yendo por las ramas
A ver, quiero decir que cada vez que me mandas a una conferencia de estas me encuentro con unos tipos que se pasean por el escenario lanzando preguntas al público como si ya hubiesen triunfado en la vida. Y a mí me recuerda a un congreso de Herbalife, con un entusiasmo excesivo cuando sabemos que en la sala solo va a triunfar uno. Creo que es demasiada parafernalia para aplaudir a un autónomo.
Te aclaro que lo de Herbalife lo sé por un compañero de brisca ¿eh?

Danos un consejo para quien vaya a otra Lacon Network
Nunca te fíes de alguien que lleve camiseta por encima de la camisa. Esto es válido para otras conferencias.

Por último, cuéntanos algo turístico de Santiago
Bueno, esa es otra que no me habías explicado. No he visto la ciudad, ni la catedral ni una triste piedra con musgo. El evento se celebró en un sitio de congresos a las afueras de la ciudad, de esos impersonales. Que sea la última vez que no me das todos los detalles.

No volverá a ocurrir
Más te vale. ¿Pero por dónde me estás llevando? Sal de este carril y coge el primer desvío.


¿Dónde está mi lacón? Neón de Tarabillas

Don Gumersindo Calleja valora la Lacón Network

Ambiente
Comida
Bebida
Azafatas
Negocio

En resumen: Los asistentes tomaban el cielo con las manos, se desgañifaban y andaban unos en pos de otros zahiriéndose. Ya se pueden imaginar el porqué de estas puntuaciones.

1.8

"Porque es de justicia"


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