Publicado el 9 de septiembre de 2013 | por 0

El modelo de inversión de startups de internet, o por qué hay anuncios de empresas de internet en televisión

¿Qué tienen en común Rastreator, Groupalia, Trivago, Milanuncios, Logitravel, Segundamano o Acierto? Un nombre que quizás suene algo cutre y un anuncio en televisión que es definitivamente cutre. Pero tienen presupuesto para anunciarse en televisión, algo que parecía impensable hace unos años.

La explicación a lo primero es sencilla. Para elegir un nombre en internet antes era condición casi indispensable tener un nombre libre .com, y que además sea corto y fácil de recordar, no vaya a ser que el usuario se olvide. Durante unos años se pusieron de moda los nombres con doble ‘o’: recordaban a la palabra cool y sobre todo los grandes la tenían: Google y Yahoo. Ese es el motivo por el cual la mayoría de nombres de internet parecen hechos por un niño de cinco años que no para de chapurrear palabras sin sentido.

La explicación a lo segundo no deja de ser un buen ejemplo de cómo funciona la economía de las startups: el cambio de lo lineal a lo exponencial. En Londres me sorprendía enormemente ver cómo en el metro se anunciaban aplicaciones móviles para buscar taxi, pero en España ya hemos llegado a la televisión. El primer factor es, posiblemente, la bajada de tarifas de las televisiones. Si se retrae el consumo nos da igual que nos anuncien un precioso móvil o coche súper molón: estamos intentando averiguar si tendremos dinero para comer el próximo mes. A río revuelto, ganancia de pescadores, y entran nuevos actores.

No obstante, ¿es tan rentable un portal web como para tener presupuesto para anunciarse en TV? Aquí habría que separarlos en dos tipos. Por una parte el modelo de Idealista: consolidado desde hace años en el mercado, una empresa que puede generar beneficios y tiene un modelo probado. ¿Es rentable la publicidad? Pues ellos sabrán, pero al menos parece que juegan con su dinero.

Las .com se anuncian en televisión

El modelo de startup americana

Sin embargo la mayoría de startups con presupuesto para anunciarse tienen un modelo bien distinto. Se trata de un modelo más americano, no necesariamente peor ni mejor, pero que puede ser difícil de entender desde fuera. El ejemplo es sencillo: yo, ingeniero de loquesea o MBA, anterior responsable técnico de alguna empresa conocida de internet, decido montar un proyecto innovador que puede ser el próximo pelotazo en la red. Con un PDF y un Powerpoint consigo capital semilla, convierto el PDF en una web que funcione más o menos bien y, a pesar de que el proyecto no está del todo claro, consigo una primera ronda de inversión de algunos cientos de miles de euros para seguir adelante.

En el mejor de los casos otra startup trata de hacer lo mismo que yo, así que tengo que invertir en marketing para captar más usuarios que ella. En el peor de los casos, nadie utiliza mi producto, así que tengo que invertir en márketing para lograrlo. Como el dinero no es mío, y el inversor también preferirá arriesgar a perderlo todo antes que perderlo todo igualmente, pero más lento, llego incluso a anunciarme en televisión.

De pelotazos y cisnes negros

¿Son los emprendedores unos irresponsables? ¿O son los inversores tontos? ¿Estamos en una BURBUJA? Bueno, la respuesta podría ser que sí a las tres preguntas. Pero no tanto como pueda parecer.

La mayoría de las startups están condenadas a desaparecer. BURBUJA, BURBUJA, BURBUJA, dirán algunos. No, no nos confundamos. Que de cada diez sólo sobrevivan una o dos no es un problema. Ese es el modelo, precisamente. El mundo online es exponencial —y el offline va camino de ello, si no lo es ya—, así que una empresa que multiplique por diez la inversión compensa el hecho de haber perdido la inversión en otras nueve. Y una que multiplique por mil compensa lo perdido en otras 999. Esa extrañeza hiper-rentable es tan improbable como un cisne negro. Y sin embargo las empresas de inversión en startup se dedican a eso, a buscar cisnes negros. Recomendable la lectura de black swan farming de Paul Graham, inversor en Y Combinator, sobre el tema.

Es decir, es posible que haya una BURBUJA, pero eso no invalida el modelo. Aunque la BURBUJA pinchase, seguirían siendo rentables muchas de las empresas que sobreviviesen a ella, lo que ocurre es que quizás se necesitaría algo más que el PDF y el Powerpoint para crear una startup.

¿Es esto bueno o malo?

Dice Martin Varsavksy en este vídeo que los pelotazos son buenos. Con lo elocuente que es, lo daremos por válido. Eso ya queda a gusto del lector, según sea un liberal comeniños o un perroflauta antisistema. Incluso algunos puede que se encuentren en un término medio, aunque sería una rareza en estos tiempos.

El modelo de selección natural de startups en principio parece bueno. En el fondo genera valor y riqueza, de media. Sin embargo, quizás distorsiona algo el mercado para las empresas clásicas. Para las que no van a por un 100x de retorno, sino a por un 1,5x.

Os contaré mi caso. Yo vivo de Diariomotor Media SL, una empresa lineal sin financiación externa. Nunca multiplicaremos por 100 nuestro valor, pero nunca desapareceremos (léase, ambos extremos son relativamente improbables). Por otro lado soy socio fundador de Civeta Investment SA, un fondo de inversión en startups. Invertimos cantidades (relativamente) muy pequeñas en (relativamente) muchas startups de internet.

Para mí no deja de ser algo frustrante ver cómo una empresa con una actividad infinitamente menor que la mía tiene unos presupuestos de personal y marketing infinitamente mayores, que yo mismo estoy financiado. ¿Significa eso que soy idiota? Quizás, pero no es ese el motivo. Realmente de cada diez una puede salir muy bien, aún siendo consciente de que la mayoría se irán a pique. Pero a la hora de realizar una inversión en marketing, de contratar personal o, directamente, de captar usuarios, somos pececillos compitiendo con ballenas que nosotros mismos alimentamos con nuestros excrementos (el ejemplo escatológico es innecesario y de mal gusto pero me apetecía).

¿Habrá anuncios en las nuevas Google Glass?

En una línea

En la nueva economía exponencial, una empresa con capacidad para anunciarse en TV puede estar adelantando un brillante futuro o soltando su último aliento antes de desaparecer para siempre. La vieja frase de “si se anuncia en TV, tiene que ser bueno” siempre me ha parecido tremendamente estúpida, pero ahora lo es más si cabe.

Disclaimer: en la elaboración de este artículo no se ha maltratado ningún cisne ni ballena. La utilización de la palabra BURBUJA en negrita no tiene un significado oculto, es pura provocación.


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