Publicado el 13 de septiembre de 2013 | por 0

El nuevo iPhone 6 nace dentro de una barba

El nuevo iPhone 6 vio la luz el viernes pasado en las barbas de Tino, un joven pacense de 23 años residente en Barcelona, en la estación El Maresme/Fòrum de la línea amarilla del metro, a las 22:17 (hora local) camino del BAM.

En esas horas la estación estaba a rebosar del más clásico de los ambientes festivaleros, por lo que el suceso generó una gran aglomeración de probables seguidores de Tino en Pinterest.

Juncal Rebollo, la jefa de estación, ayudada por Jaume Pujol, un maquinista que acababa de terminar su turno, asistieron a Tino cuando este entró en pánico al notar que algo raro sucedía en su barba. Ante la situación, los siempre eficaces trabajadores de TMB crearon un apropiado ambiente íntimo arrastrando varios carteles publicitarios y unos manteles que unos jóvenes traían para hacer un picnic de sándwiches y cupcakes de marihuana y fondant en el recinto del festival.

Sentado en el suelo, con el mantel de vichy tapándole las piernas que el pequeño pantalón corto dejaba al descubierto, Tino manifestó sentirse más aliviado y se atusó el tupé kortajareno para comprobar que todo estaba en su sitio. Dijo que en un primer momento los dos últimos años de su vida habían pasado a toda velocidad por su mente “como si alguien hiciese scroll muy rápido en tu Instagram para ver cómo te crece la barba en stop motion”.

Para tranquilizar a Tino, que es fotógrafo de ambición y teleoperador de profesión, Juncal preguntó si había algún moderno entre el público y Dios quiso que por la más pura casualidad Rocío, estilista de moda sevillana de 32 años afincada en lo más céntrico de Montcada i Reixac, fuese a buscar una lata de Monster a la estación.
Rocío no tardó en dar una primera impresión del estado de Tino: “Ideal”, “Níquel” y otro término ininteligible que sin embargo fue correspondido por él con una gran sonrisa y un abrazo fuerte.

Estaba claro que en la sedosa barba de Tino, lavada con champú y acondicionador especiales y arreglada cada dos semanas en una moderna barbería antigua, estaba a punto de ocurrir algo. Juncal y Jaume tomaron las riendas de la situación y pidieron a Rocío que entretuviera a Tino durante el trance. Ella le miró a los ojos y le dijo “háblame de tu barba”.

Tino le contó que sus dos años sin afeitarse comenzaron con su admiración por el guapo (es broma) del grupo Hola a Todo el Mundo y ese way of life de roña limpia que emanaban sus componentes. El anuncio del ascensor de Trivago hizo el resto, contando con el apoyo incondicional de su compañero de habitación, Marc, y el de sus padres, que a mil kilómetros pensaron que la vida de Tino se volteaba como un calcetín y que iban a tener un Bud Spencer en la cena navideña. La moda también influyó “un poquito” según palabras de Tino, que acertó a decir que una buena barba es el perfecto parapeto para las bellezas distraídas, un equivalente a las gafas de sol bien grandes para la mujer poco agraciada de hoy en día. Todos rieron porque se sabían guapos y las palabras de Tino solo podían estar dedicadas a otras personas menos bellas y poco interesantes.

Siguió contando que la barba fue el comienzo de muchas nuevas experiencias, una vuelta a las cosas sencillas que se habían perdido y que él añoraba aunque nunca las hubiese vivido: vinilos, una bicicleta BH, la repostería, la lomografía, un Sancheski, la tela de saco,… combinadas con todo lo hightech que se pudiese permitir comiendo macarrones seis veces a la semana. Él últimamente deseaba muy fuerte que Apple sacase un nuevo teléfono porque se estaban quedando muy desfasados y cuando el logo de la manzana asomó de entre la cuidada barba todos estaban ya seguros de que los deseos importantes, si se quieren de verdad, se cumplen. Mientras estos bellos pensamientos flotaban en el ambiente, Tino por fin dio a luz y el iPhone 6 lució espléndido por primera vez ante la admiración de todos los presentes.

No hubo tiempo a que llegasen los técnicos de Apple antes del feliz acontecimiento, por lo que el recién llegado recibió las primeras cargas de batería con el cable de un viejo iPhone 5s. Se hizo un tenso silencio ante el temor bien fundado de que la clavija no fuese compatible y se tornó en gran ovación cuando se oyó “click” y el aparato hizo “¡pachink!”. Las primeras vibraciones provocaron exclamaciones de ternura entre el gentío.

Tres Genius de Apple llegaron por fin a la estación y valoraron el estado de los dos protagonistas, que se encontraban bien, y fueron trasladados rápidamente a la Apple Store más cercana a cumplimentar el papeleo y cobrar a Tino en el mejor de los ambientes, mientras todos los presentes eran agasajados con un Frappuccino®.

En el camino, Tino no se preguntó cómo había sido posible semejante milagro tecnológico dentro de su barba pues ya lo buscaría en la Wikipedia más tarde. Estaba muy ocupado mordiéndose el labio inferior con los ojos muy abiertos, pensando cómo iba a explicarle a su Marc que habían tenido un iPhone negro.


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