Publicado el 16 de diciembre de 2013 | por 0

Guía para conservar su puesto de trabajo durante la cena navideña de empresa

Si usted trabaja en una compañía de tamaño mediano o grande está a punto de celebrarse la cena navideña de empresa. Siga las indicaciones de esta guía para no perder su puesto de trabajo.

ATENCIÓN: Si ha llegado tarde a este texto no se confíe: si ha sido la persona más divertida de la fiesta probablemente sea despedido/a a mediados de febrero, cuando usted ni se acuerde de que encabezaba la conga mientras gritaba sandeces en el micrófono inalámbrico.
NOTA: Si usted trabaja en una empresa pequeña, la cena de empresa se celebra en “atmósfera controlada”, todo el mundo sabe ya de qué pie cojea y aún así le soportan, por lo que haga lo que le venga en gana.

En la mesa

Ya pueda usted elegir donde sentarse, ya le hayan sentado a mala leche, le recuerdo que esta cena no es como la barbacoa etílica que usted celebra en bañador durante el verano. Repita este mantra antes de sentarse: “sigo estando en el trabajo, sigo estando en el trabajo, sigo estando en el trabajo…“. Imagínese cenando con un grupo de inspectores de hacienda, un grupo de evaluadores de sus capacidades mentales y un equipo de notarios celebrando un contrato.
Usted debe ser pulcro en la mesa, moderado en la comida, cauto en la bebida y una tumba en lo que a su vida personal se refiere. Por lo que concierne al resto de comensales usted lleva una vida asexual, no tiene vicios, no se inclina por ningún partido político y es seguidor de un equipo de hockey hierba muy pequeño. Si sus compañeros de mesa no le conocen más allá de su puesto de trabajo y ha esquivado ya más de tres preguntas, muestre una foto familiar que habrá preparado con antelación en su cartera. Moje con discreción sus ojos con sendas gotitas de agua y diga con una amplia sonrisa “esta es mi pasión“. Si no tiene hijos puede mostrar una foto antigua de usted con sus padres y hermanos. Recibirá un par de elogios y nadie querrá volver a hablar con usted. Objetivo conseguido.

En el buffet

Un buffet se compone de un par de cosas ricas rodeadas de muchas cosas comestibles de relleno. No acapare las viandas ricas, no repita de esos platos. Salga rápido de esa zona de la mesa que además está tan concurrida. ¿Acaso quiere ser señalado como el truhán que acabó con todos los pinchos de solomillo? Nadie recordará aquella vez que usted maquilló los números con contabilidad creativa pero sí de cuando no hubo oportunidad de hincarle el diente al solomillo mientras usted caminaba a cámara lenta con tres pinchos en el plato.
En cuanto a la bebida, si los camareros van y vienen con bandejas es seguro que a usted le irá apeteciendo todo lo que pase: un vino blanco, una caña, una copa de cava,… No apure su bebida para coger otra, no mezcle, no sostenga dos bebidas en su mano. Dios, ¡sea civilizado! Usted puede comprar una botella de ese vino por cuatro euros y beber de ella a morro en casa y echársela por la cabeza si lo desea. Hoy sea persona.

Los parlamentos

Si el gran jefe es una persona tan cercana como para comunicarse con sus subalternos una vez al año, este es un momento importante. Él o ella dirá que no ha preparado nada pero en realidad lleva una semana dándole vueltas a lo que va a decir. Que si ha sido un año duro, que si la crisis, que si todos juntos, que si gracias por el esfuerzo, que si feliz Navidad y un mejor año nuevo y todo lo demás. Usted lo único que tiene que hacer es estar callado y aplaudir cuando la secretaria de dirección empiece a hacerlo y no antes. Absténgase de comentar nada durante el discurso y muestre atención. Para lograr algunos méritos si la cosa se produce como si fuera algo espontáneo de pie, póngase en primera fila, cruce los brazos, junte los pies y cójase la barbilla. Mueva la cabeza de arriba abajo de vez en cuando. Al aplaudir mire a izquierda y derecha y haga gestos de aprobación con la cabeza. Mire al gran jefe como quien ve a un hijo meter gol. Ojalá cruce la mirada con usted. Ojalá, de verdad.

El fichaje más reciente

Los de Recursos Humanos más cabrones, en su afán integrador, instauran la costumbre de que el último en llegar a la empresa tenga que decir unas palabras tras las del gran jefe. Esta soberana putada debe dar el resultado esperado: un balbuciente discurso de apenas dos frases y el cariñoso aplauso de los presentes. Todo lo que esté fuera de este guión será un disgusto para los de RRHH por lo que cíñase a él. Nadie quiere oír algo parecido a un discurso de ingreso en la Real Academia Española ni la mofa del público, así que si usted es el agraciado acuérdese de las ruedas de prensa de los futbolistas recién fichados. Y si es un espectador no se ría, solo sonría, que es lo que toca.

Cena de empresa

Las actuaciones

Si desgraciadamente este año se ha rebajado la cantidad de copas gratis en favor de una o varias actuaciones lo mejor es que se ausente durante estos bochornosos momentos. Si usted espera que la actuación sea DJ Krush con Toshinori Kondo a la trompeta pues como que se va a llevar una decepción. Lo normal es que la actuación sea un número musical de travestis cantando en directo temas maricas. Vaya usted a saber por qué los de RRHH siempre recurren al travestismo. Esto es así y la demanda en estas fechas es brutal por lo que hay escasez de lentejuelas en el mercado. Una actuación musical travesti se complementa con monólogos y chistes. Este es otro de los grandes misterios de la vida. Refúgiese en el baño o salga a hacer una llamada importante o a fumar antes de que se le siente en el regazo una jaca de 85 kilos con un micrófono inalámbrico en la mano. Como norma general, huya de cualquier micrófono que se le ofrezca durante la velada.

El amigo invisible

Usted no está para perder tiempo y dinero. Si no le queda más remedio, regale siempre lo mismo sea quien sea el destinatario. Algo que no falle. Aconsejo un perro de cerámica del bazar chino a tamaño natural. El boxer está muy conseguido.

En la barra

Hoy no es el día para mostrar lo sibarita que se ha convertido en estos dos últimos años. Si en 2011 le daba igual Gordon’s que Larios, Schweppes que Finley, esta noche no se ponga espléndido a la hora de pedir su copa. Hay mucha gente esperando y es mejor que se calle sus deseos de solicitar la lista de ginebras, tónicas y botánicos e indicar al camarero cómo quiere que la ginebra descienda ridículamente por una cuchara de serpentín. Si no puede resistirse se arriesga a que usted se le cruce a un superior que beba Gordon’s de toda la vida y contemple la escena. Con toda la razón, además. Beba con moderación, es su responsabilidad y puede alcoholizarse el resto del año sin que nadie de su trabajo se entere.

En la pista

Si se halla en una pista de baile, ya sea de la propia cena o de la discoteca elegida para seguir la fiesta, está usted cometiendo un error. Usted no debería estar ahí. Ya debería haber cogido un taxi rumbo a casa hace un buen rato. ¿De verdad quiere que sus compañeros le vean pasárselo bien? ¿De verdad quiere que le miren con esos ojillos? ¿Quiere realmente to-car-los? ¿En verdad quiere enrollarse con esa persona? ¿Quiere despertarse a la mañana siguiente junto a él o ella? ¿Mañana será otro día? ¡JA! Recapacite, piense en ello. Lárguese ahora que está a tiempo.

En las fotos

Todos y cada uno de los que están en la cena de empresa disponen de móvil con cámara, de cuentas en redes sociales y de Whatsapp. Usted será distinguido como una persona de bien, sencilla y discreta con el único gesto de no hacer ni una sola foto a los presentes. Pero la dignidad de uno no está a salvo si no cuida en qué estado y con quién quiere fotografiarse. Estar lo más sereno posible le ayudará a esquivar la gran cantidad de fotos que serán tomadas. Y cuando no pueda escapar, es el mejor aspecto que puede ofrecer públicamente, pues su foto borracho, sudoroso, descamisado y con los ojos desorbitados no le ayudará en su carrera profesional. Y hay muchos compañeros que no tendrán compasión en subir su imagen a las redes sociales y enviarla por whatsapp al contacto más inoportuno. Usted debe pasárselo moderadamente bien, nadie de la empresa debe ver que se lo pasa de coña.

En los baños

Usted hoy es un santo. Diga no a la droga aunque se la ofrezca su jefe. Y en el caso especial de ser usted un gallego expatriado niegue a la mayor que dispone de cocaína cuando se la pidan sus desconsiderados compañeros de otras autonomías o futuros estados independientes. ¿Qué es eso de asociar gallegos con drogas? Indígnese y comparta su droga solo con otros gallegos. Faltaría más.

Cena/fiesta temática

Si este es su caso, significa que los de Recursos Humanos de la empresa para la que usted trabaja han puesto toda su mala hostia al servicio de la confraternización a través del ridículo y la vergüenza ajena. Es por ello que han decidido que será muy divertido que todo el mundo vaya disfrazado a lo Cotton Club, a lo Roma imperial o a lo Palacio de Versalles mientras los trabajadores se mueren de hambre comiendo de pie unos canapés como premio a los esfuerzos de todo un año.
Las fiestas de disfraces garantizan que las más altas esferas de la empresa no estén presentes. Pero tenga cuidado, los mandos intermedios son su peor enemigo. Y los de RRHH estarán muy atentos para ver si usted se ha tomado en serio eso de disfrazarse. Póngase en un discreto segundo plano, no vaya de Al Capone, Julio César o Luis XVI. Mejor vaya de chico del hielo, esclavo jardinero o afinador de clavicordio. Brinde aquí y allá y márchese a la francesa en cuanto pueda.

Usted no se va a perder nada

Perderse lo bueno es un temor infundado que solo la experiencia le enseñará tras miles de fiestas, eventos y fines de semana. Al primer síntoma de aburrimiento en la cena navideña, cuando la fiesta comienza a decaer, es el momento de marcharse. No lo dude, márchese. No se va a perder nada. Salga ahora que aún no ha hecho ninguna mamarrachada. Agarre la puerta. Chao.
Es verdad que al día siguiente alguien le contará que justo, justo, justo cuando usted se fue hubo unos momentos memorables, diversión a raudales y que se perdió lo mejor. Es mentira. Recomendamos que una noche viva pegado a esa persona y verá como al día siguiente lo cotidiano se convertirá en grandes andanzas si son contadas a un tercero. Siga mi consejo a partir de ahora y le estaré ahorrando miles de euros en copas improductivas.

Prontuario

Durante esta noche larga y deliciosa, usted caerá bajo el influjo de licores finos y abundantes y descuidará estos consejos. Es por ello la inclusión de este prontuario que dará cumplida respuesta a todas las dudas que se le presenten durante la velada. No salga de su hogar sin llevarlo por escrito en la palma de su mano izquierda, también en un postit que habrá de ser pegado en el compartimento para billetes de su cartera y, a su vez, fotografiado y puesto como fondo de pantalla en su smartphone.

Simplemente escriba en letra grande, gruesa y redondilla la palabra “NO“.

Prontuario para la cena de empresa

El prontuario en la práctica. Ejemplos:

  • ¿Debo coger ese micrófono? NO.
  • ¿Y si cuento el chiste del colon irritable? NO.
  • ¿Le gusto? NO.
  • ¿Debo lanzarme a bailar esta lambada? NO.
  • ¿Le mando un Whatsapp? NO.
  • ¿Y si…? NO.

El día después

Si ha seguido mis consejos y ha hecho buen uso del prontuario, usted habrá llegado a su hogar con la tranqulidad del trabajo bien hecho, la ropa interior limpia y la barriga llena. Chupe un caramelo de menta antes de acostarse y su pareja podría obsequiarle con un beso.
Amanezca sin resaca y vaya a trabajar con alegría. Esquive las conversaciones sobre la cena a la hora del café y sienta el confort de que su puesto de trabajo está garantizado. Al menos hasta el próximo ERE.


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