Publicado el 5 de octubre de 2013 | por 0

Las Brujas de Zugarramurdi o algo así

Las Brujas de Zugarramurdi o algo así Nacho Z

Las Brujas de Aquello

Merece pagar por verla
Gamberrismo
Diálogos
Promo cultura vasca
Ruidosa
Goyas que ganará

En resumen: Peli simpática que se deja ver si no nos ponemos excesivamente quisquillosos.

3.2

¡Bang! ¡Bang!


Cuando uno ve Las Brujas de Zugarramurdi (a partir de ahora Las Brujas a secas) no puede dejar de preguntarse: ¿estaría una chica como Carolina Bang liada con un tipo como Álex de la Iglesia si éste no fuera un director de cine famoso? Pues bien, Las Brujas viene a responder esta psesuda cuestión que seguro ha tenido en vela varias noches a más de un ávido lector de Mitmag.

De la Iglesia ha escrito para su novia un papel fetén, el de una bruja malvada y sexy, en plan femme fatale rockera. Como novio atento que es, de la Iglesia ha incluido alguna secuencia coquetona para que demuestre sus dotes interpretativas, (la discusión con José/Hugo Silva para ayudarlo a escapar) y alguna escena gratuita subida de tono para que luzca palmito y todos veamos lo jamona que está su chica (¿complejo de gordito o se acerca peligrosamente a la crisis de los 50?).

Carolina y Alex

La linda parejita.

¡Bang! O mejor deberíamos decir: ¡Blufff! La novia de Frankenstein no tiene ni la presencia ni la potencia erótica necesaria. A ver, tampoco es que sea un papelazo de esos para lucirse a la altura de… A la altura del de Margo Channing en Eva al desnudo, por ejemplo. Pero es que la Bang es una chica vistosa, sí, pero poco más; le falta garra. Ni cuando se frota libidinosamente el chichi con el palo de la escoba en plan guarrindonga de club de alterne (con todos los respetos para las señoras de la noche) logra caldear el ambiente. No me extrañaría que la escoba en cuestión acabara colgada en eBay para que la audiencia teen a la que va dirigida la peli, pudiera pujar por ella.

En mi humilde opinión, Bang quedaría resultona como secundaria graciosa en alguna serie nacional de estas de tanto éxito. De la Iglesia también lo sabe y en Las Brujas la ha rodeado de algunos de los machotes ibéricos más carismáticos de la pequeña pantalla. Consigue así matar dos pájaros de un tiro: volver a contentar a la chiquillería (y van dos) y promocionar a su churri a ver si alguna cadena amiga la incluye en su plantilla. Pero ya se sabe que esto de las relaciones de pareja son complicadas y el protagonista que le ofrece a su media naranja no es el caramelito que ella pensaba: la película es absolutamente misógina. ¿Broma conyugal o lapsus del subconsciente? El mensaje implícito es: las mujeres son unas brujas despiadadas cuyo único fin es putearnos a los tíos.

Venus de Willendorf

La monstrua es así pero de
siete plantas de altura.

La Gran Bruja a la que invocan en el aquelarre final no es más que una versión gigantesca de la Venus de Willendorf, considerada prototipo de feminidad y madre de  madres. No, no es fortuito. El papel es un regalito envenenado. Y es que esa es la gran baza de Las Brujas; su falta de complejos y de pretensiones. Las tías son unas tocacojones aquí, en Zugarramurdi y en todos lados, y los tíos somos unos huevones por hacerles caso. Pero las malas son ellas, que conste.

También se agradece que de la Iglesia se aleje de propuestas más personales y aburridas por donde se había movido últimamente y vuelva de lleno al cine con el que más satisfacciones nos ha dado: comedia de acción con toques de fantástico. El Día de la Bestia fue una de sus películas más redondas y sobre la que cimentó su carrera. Con Las Brujas repite fórmula pero con resultados más pobres.

Es encomiable la vocación comercial del filme. Este año no hay peli de Almorranar ni de Almendrabar ni de Bayona ni siquiera un mísero Torrente que llevarnos a la boca, así que de la Iglesia se ha propuesto levantar las estadísticas del cine patrio él solito (a la espera de lo que hagan Zipi y Zape). Con dos cojones. ¿Locura total o es que le pesa todavía su ex cargo como Director de la Academia de Cine? No lo sé, pero lo cierto es que se le va la mano buscando descaradamente al público joven. Sí, el beso con lengua entre Hugo Silva y Mario Casas hace hervir las redes; ¿pero realmente hace falta o es meramente eso, un reclamo para twitter?

Beso Silva Casas

Tan gracioso como gratuito.

Santiago Segura y Carlos Areces están muy divertidos travestidos de señoras vascas de mediana edad aconsejando a la Bang que se drogue y se tire a todos los curas de su colegio. Pero, ¿aportan algo a la película? Sus gags quedarían igual de divertidos en La Hora de José Mota.

Segura y Areces

De la Iglesia se inspiró en sus tías para construir estos personajes.

Reconozco que a mi me divierte el gore y la casquería varia pero, ¿viene a cuento en esta ocasión? En general el guión se preocupa más por crear situaciones que den pie a chistes (algunos realmente ocurrentes, no lo niego) que en contar una historia sólida. Y así con un sinfín de situaciones más. Carmen Maura y Terele Pávez aportan solera y presencia, pero poco más. Además su look parece sacado del fondo de armario de Gandalf. Al parece los magos y las brujas están muy unidos en cuanto moda se refiere. Los efectos, son algo pacatos, sobre todo cuando hacen corretear a estas dignas señoras por las paredes y los techos, y como siempre en las películas de Álex de la Iglesia, el final es excesivo. El aquelarre es algo así como una fiesta lisérgica en una macrodiscoteca de Ibiza, con animaciones incluidas. Aún así es una peli simpática que se deja ver si no nos ponemos excesivamente quisquillosos.

Grecas + Gandalf

Las Grecas + Gandalf = Las Brujas de Zurragamurdi.

DA MIEDO:

Terele Pávez (en esta y en cualquier otra película)

SORPRENDE:

Mario Casas como niñato tierno.

LO PEOR:

Sergio, el niño.

EL MOMENTO:

  • Bob Esponja muere acribillado a balazos en la puerta del sol.
  • Carmen Maura cantando en euskera el himno de las brujas  flotando dentro de la cueva.

INQUIETANTE:

En la tele del bar del pueblo que regenta Terele Pávez sólo se ven programas de José Luís Moreno cuando hacía de ventrílocuo.

CAMBIO INTERESANTE:

Carmen Maura por María Teresa Campos.

EL DIÁLOGO:

Taxista: Se están comiendo al Sr. de Badajoz.
Tony: Eso me parece hasta bien, fíjate lo que te digo. A mí lo que me acojona es que la otra se pasee por el techo como si nada.

EL DATO SECRETO:

Entre el grupo percusionista que ameniza el akelarre está Sara Carbonero, oculta tras unas gafas de sol y con su perenne gesto de cabreo como cada vez que le ponen una cámara delante. A ver si la encuentras.


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