Publicado el 16 de septiembre de 2013 | por 0

Musicalización

Motivar al trabajador nunca ha sido una tarea sencilla y, aunque hoy en día el hecho de tener trabajo ya podría parecer suficiente, los departamentos de Recursos Humanos de hoy tienen que hacerse ver para algo más que entregar nóminas y comunicar despidos. De estas necesidades innecesarias surge la gamificación o juegos pensados para las cosas serias: logros, medallas, premios,… a cambio de más ventas, más clientes, más puntualidad,… más de todo compitiendo con tus compañeros.

Se busca que relacionemos el trabajo con algo más agradable para que también lo parezca. Esto de motivar con caramelos es tan obvio que en muy poco tiempo han surgido expertos, seminarios, congresos, aplicaciones, webs, etc. La gamificación es una suerte de alucinación colectiva y, como tal, al final es buena para todo. Así que no solo se aplica al trabajador de oficina moderna, también al cliente de gran cadena minorista al que se hace partícipe de juegos para que compre más mientras se le aturde con el ambientador del establecimiento.

Mi teoría es que se han elegido los juegos porque no se aleja mucho de la competencia a codazos que ya había en las empresas antes del 3.0. Pero bien podría haber sido cualquier otra cosa agradable que todo el mundo entienda: sexo, comida, drogas, alcohol,…y quiero ser el primero en proponer la musicalización como alternativa a la dinámica de juegos para motivar a nuestros trabajadores y clientes.

Musicalización: ingredientes

Imaginen la oficina de su empresa moderna favorita, con esa gran sala central con varias filas de mesas corridas con sus trabajadores apechugados. Ahora imaginen que en la parte central, a cierta altura, encastramos una estupenda cabina de DJ equipadísima e instalamos un magnífico equipo de sonido en toda la estancia. Como ven, requiere mucho menos gasto que renovar los juegos y premios de la gamificación de turno. Solo necesitamos una pequeña obra, una mínima inversión en equipos de sonido y contratar a un DJ a jornada completa que no tiene porqué ser David Guetta. Con un sobrino “nini” con ínfulas vamos de sobra. Basta con que sea un poco observador.

La idea es que el DJ ambiente la estancia según los objetivos a conseguir, dando ritmo como un timonel en una trainera. Y, lo más importante, pondrá música a momentos importantes de la jornada: una bronca a un compañero, una jugarreta entre departamentos, una llamada para pedir una rebaja en un presupuesto, un cumpleaños, una baja por maternidad, un coqueteo, un despido,… la música marcará el ritmo de la empresa y  la llevará en volandas hacia el éxito.

La musicalización servirá como incentivo y así una gran empresa podrá atraer talento repartiendo flyers en las mejores universidades. Me voy a Google que han fichado a DJ Shadow, yo a Nike que pincha DJ Krush. Claro que también puede ser un escollo si la trayectoria de la empresa en gusto musical deja mucho que desear, como bien pueda mostrar un anuncio de Mutua Madrileña o uno de Leche Pascual, por poner algún ejemplo al azar de entre tanto malo donde elegir.

Musicalización en la práctica: algunos ejemplos

Musicalicemos algunas situaciones en la oficina. El DJ puede señalar con un puntero láser dónde se está produciendo la situación para que nadie pierda detalle. Las empresas más avanzadas pueden contar con un equipo de cámara con emisión en directo para que podamos seguir la escena en pantalla gigante mientras suena la música.

Un ascenso, con aumento de sueldo y plaza de aparcamiento
Si se ha equipado la oficina con máquinas de espuma y confeti, es el momento de activarlas.

Chico nuevo en la oficina
Es el encargado de las redes sociales y demás cosas novísimas. No lleva corbata y tiene algo que enamora.

Acaban de tirar el proyecto en el que tu equipo lleva trabajando varios meses
Suena la melodía durante la reunión y también en la máquina de café cuando ha acabado.

Tras estar toda la mañana fuera de la oficina, vuelve el jefe de todo esto
No es que usted no haya trabajado durante su ausencia, pero demuestre ahora toda su productividad.

Todos en el mismo barco
Los martes, superado el café y antes de comer, entre las 13:00h y las 13:30h, se produce un momento mágico en toda gran empresa española: todos a una para sacar adelante el trabajo de la semana.

Briefing confuso
Como arena entre los dientes, un mal briefing lo puede tener cualquiera. Enfrentémonos a él con mentes abiertas.

La fotocopiadora está rota
Los peregrinos de la fotocopia vuelven una y otra vez y esta música puede ayudar a reorientarlos hacia la máquina de café o la destructora de documentos.

El jefe termina su jornada
Tras un par de horas de reuniones el CEO se va de la oficina, que bastante ha hecho ya hoy por nosotros.

Y al llegar a casa ¿qué?

Olvide la música. Encienda la tele o desarrolle sus inquietudes leyendo los fascículos sobre musicalización que están a punto de pedirme que escriba.


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