Publicado el 9 de enero de 2014 | por 0

Nuestros 10 propósitos para el 2014

En la redacción, mientras unos barren el confeti del suelo pegajoso impregnado en champagne y otros llaman a sus casas para informar de su paradero, me han encargado que escriba un artículo con los propósitos que todo el equipo de Mitmag tiene para este 2014 que solo tiene una semana y ya va necesitando una ducha. Estos son:

1. Aprender a bailar salsa rueda de casino

La rueda de casino es uno de esos bailes imprescindibles que aun no dominamos y con el que queremos abrirnos hueco en la Space de Ibiza este verano.

2. Hacer pequeños gestos para con la humanidad

Con humildad, sin comentarlos con nadie ¡ni en la redes sociales! Como, por  ejemplo, perfumar una calle entera al amanecer, vaciando un frasco de “Muy mía” de David Bustamante.

3. Instagramear en restaurantes los restos de comida en el plato

Lo realmente interesante para saber cómo se come en un restaurante son las sobras. Haremos fotos de lo que hayamos acumulando en el borde del plato al finalizar: espinas, grasillas, cáscaras, nervios, pieles, crudités,… le aplicaremos el filtro Valencia e indicaremos el nombre del plato y restaurante.

4. Depilarnos las cejas

Los miembros masculinos de la redacción seguimos sin entrar por el aro estético del siglo XXI. Lucimos rudimentarias cejas pobladas y es normal ese rechazo que sufrimos. El hipster es un metrosexual con bolsa de tela y bicicleta “urban fixie” (sin marchas, coño). A eso aspiramos y empezaremos por ese área pilosa.

5. Ser educadísimos

2014 puede ser un año de grandes experiencias cotidianas si somos extremadamente amables con todo el mundo. Por ejemplo, en el supermercado podemos saludar a todos los empleados dando los buenos días y dedicando un piropo amable: “buenos días tenga usted, señora Paquita. Qué buen aspecto trae de buena mañana, si me lo permite”. Al charcutero podemos decirle cosas como “Le agradezco profundamente que se haya fijado en mi esbelta figura y se haya pasado en 30 gramos. Que tenga un día lleno de cosas magníficas”. Y al pagar: “Ese escáner parece piar lindas canciones para usted, que se merece todo lo agradable que le ocurra en esta magnífica tarde. Si fuese mi madre, la besaría. Ojalá haya ocasión de vernos mañana”.

6. Apuntarnos a un gimnasio

Estamos buscando una tarifa de grupo económica, que contemple que no vamos a ir nunca por las instalaciones, salvo para hacernos la ficha y que nos den el carné. Se aceptan propuestas.

7. No hablar del tiempo

La meteorología ha entrado en nuestras vidas con más fuerza que un vórtice polar o una ciclogénesis explosiva. Partes meteorológicos más largos que un telediario y rimbombantes términos para describir fenómenos de lluvia y viento hacen que hablemos del tiempo más que nunca. Hemos decidido dedicar más horas a la familia y a esa labor de calceta que teníamos olvidada en vez de describir lo grande que era una ola en la tele, el frío como no habíamos vivido en nuestros 85 años de vida o esa primavera que llegará sin avisar.

8. Vestir de forma extravagante

Supliremos nuestra falta de belleza con originales prendas de vestir. Tutús, miriñaques, pantis de lunares, plataformas, pelucas y vivo maquillaje. Esto para los hombres. Para las mujeres de la redacción, chándal blanco de táctel y zapatillas rosa.

9. Sobresaltarnos con todo

En nuestro ánimo de ser protagonistas, nos azoraremos vivamente con cualquier comentario que nos llegue. Por ejemplo, si alguien nos cuenta que una panadería tiene un pan bastante rico, pegaremos un brinco y gritaremos “¿Cómo? ¡No me digas! ¡Es alucinante! Pero sigue, sigue, ¡no pares de contar!…”. Esto nos dará una gran popularidad y un millón de amigos.

10. Entender de vinos

Para ello, a partir de ahora solo compraremos botellas de más de 20 euros para presentarnos en sociedad y cualquier vino que nos sirvan o nos regalen diremos que está espléndido.


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