Publicado el 21 de febrero de 2014 | por 0

Philomena y la jodida flema británica

Philomena y la jodida flema británica Nacho Z
Judi Dench
Flema britihs
Monja = kk
Madre sólo 1
Viva la 3 edad
Se lo merece

En resumen: Viejecita buena + señor cínico + monjas abominables + coherencia británica.

4.1

Como Marco pero al revés.


Philomena me evoca a mi abuela, sobre todo en los primeros planos. En sus profundos ojos azules llenos de agua de mujer anciana vi reflejados el arroz con leche que mi antepasada nos preparaba a mis primos y a mí en los veranos de mi infancia y los paseos por el Postiguet a primera hora, antes de que el calor se hiciera insoportable. ¿Qué distingue un buen actor de un gran actor? La presencia en la pantalla, la energía que desprende, la capacidad de transmitir sin apenas moverse, de conectar. Hay bastantes actores buenos, pero sólo unos pocos que logren proyectar de esa manera. Y en esto, como casi todo en la vida, la experiencia juega a favor. No voy a descubrir a estas alturas las cualidades interpretativas de Judi Dench, pero no por eso deja de admirarme.

Judi Dench es una Philomena inmensa. Y Stephen Frears dignifica esta historia que en manos menos firmes no pasaría de ser una TV movie de esas espantosas que A-3 emite los fines de semana a la hora de la siesta.

Argumento de culebrón…

La película es una historia real, basada en el libro Los niños perdidos de Philomena Lee, escrito por Martin Sixmith, el otro protagonista del filme. En ella se cuenta la historia de una mujer irlandesa que se quedó embarazada en su adolescencia. Su familia se deshizo de ella y la recluyó en un convento, donde la joven dio a luz a un niño y vivió esclavizada durante cuatro años, trabajando siete días a la semana, para poder sufragar sus gastos y los de su hijo, al que sólo permitían ver una hora al día. El niño fue dado en adopción sin su consentimiento y la chica quedó desolada. Philomena era muy religiosa y asumió que todo había sido culpa suya; vivió su desgracia como un castigo divino, aún así durante cincuenta años intentó dar con su hijo. Siendo ya una anciana, Martin se cruza en su camino. Es un periodista de actualidad política que acaba de perder su trabajo en la BBC. Martin decide ayudar a Philomena en su búsqueda para poder escribir una historia de corte más humano.

Martin es un intelectual cínico y cerebral y ya no cree en nada. Philomena es más inculta, humana y emotiva. Y como buena mujer mayor, bastante pesada.

Philomena vive la busqueda de su hijo sumida en una montaña rusa emocional. Cada nuevo paso, cada pequeño avance la acerca y a la vez la aleja de su hijo, que a fin de cuentas es ya un hombre que poco tiene que ver con ella. ¿Qué información tendrá él de sus orígenes? ¿Qué sabe de su pasado? Una vez más Philomena acude al convento donde estuvo recluida para volver a intentar obtener información. Una vez más se va con las manos vacías. Pero Martin descubrirá que las monjitas del convento vendieron a su niño (y a otros muchos) a parejas norteamericanas ricas. De ahí que se muestren tan reacias a dar ninguna información al respecto. Philomena y Martin se trasladarán a los USA donde seguirán buscando. Al poco de llegar descubren que el muchacho está muerto. Abatida por el dolor, Philomena querrá conocer la historia de su hijo de primera mano de quienes convivieron con él. Y el trágico final les lleva al principio de la historia. Poco antes de morir pero ya muy enfermo, su hijo fue a Irlanda, al convento donde nació y donde fue dado en adopción, a buscar a su madre biológica. Las monjitas negaron el encuentro entre madre e hijo, puteándolos a ambos una vez más. Al morir, fue enterrado en Irlanda por su expreso deseo.

…Alma British.

Además de la interpretación de Judi Dench, la gran baza de Philomena es la sobriedad con la que está narrada. Esta historia se presta a la sensiblería más cursi, al discurso más ñoño y empalagoso y por la gracia de Stephen Frears, nada de eso sucede. Toda la peli está contada con una sobriedad encomiable. Incluso los momentos de mayor intensidad están rodados con una contención desconcertante. Cuando Philomena descubre que su hijo era gay, no reacciona. Te dejan cree que al ser una anciana tan religiosa y poco instruida, no se ha enterado de lo que le están diciendo. Todo lo contrario. Lo comprende y lo asume de la manera más normal; la mayoría de las veces la sabiduría popular es más que suficiente para aceptar la peculiaridades que las vida nos pone delante. Incluso la propia Philomena hace un paralelismo entre la oculta vida como destacado republicano homosexual que se vio obligado a llevar su hijo y la que llevo ella en su juventud como madre adolescente soltera.

El clímax de la película, el momento en el que Philomena se entera que poco antes de morir su hijo fue a buscar sus raíces a Irlanda, podría haber dado para vaciar una caja de Kleenex o empapar un rollo de cocina entero. Pero Frears no nos deja escapar una lagrimilla siquiera. En ese sentido es un film muy British: lleno de complejos sentimientos muy humanos pero sólo esbozados, siempre bajo control.

También se sugieren otros temas a modo de apunte:

-La relación madre hijo que se establece entre Philomena y Martin.

-El abuso y trato inhumado que se vivió en los conventos irlandeses.

-Ventajas e inconvenientes de las pudientes familias adoptantes sobre las modestas familias biológicas.

Jodidas monjitas.

Al final de la peli, Philomena y Martin vuelven al convento, donde todo comenzó. Martin enfurecido se enfrenta a las monjas que negaron a Philomena y a su hijo fallecido la oportunidad de conocerse y de pasar unos preciosos momentos juntos. Pero la propia Philomena lo detiene, no quiere vivir con resentimiento ni con odio en su vida, asume la realidad y perdona a las monjas. Lo único que quiere es saber dónde está enterrado su hijo para poder visitar su tumba y seguir profesándole su cariño.

Rencor intelectual frente a perdón inconsciente. Ese es el tema principal de Philomena. Dos posturas vitales, dos formas de enfocar la vida. ¿Qué es mejor ser el listo desgraciado o el simplón feliz? ¿Qué postura vital elegirían ustedes?

Final alternativo.

Yo no soy británico, ni cool, ni tengo flema ni falta que me hace. Así que propongo un final alternativo mucho más ibérico, inmaduro y menos polite. Philomena y Martin vuelven al convento. Esperan a que las monjas se acuesten y apaguen las luces. Entonces atrancan todas las puertas y ventanas. Rocían el convento con productos altamente inflamables y prenden fuego al edificio. Todas las monjas mueren achicharradas. Alguna se lanza al vacío desde la azotea del edificio con la toga en llamas para espachurrarse contra el suelo con violencia Ellos brindan alegremente al calor de las llamas mientras se escucha a las monjitas gritando de fondo. Martin propone a Philomena que lo adopte. Ella accede. The End.

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