Publicado el 26 de agosto de 2013 | por 0

Rallys de regularidad: una competición de coches en la que incluso tú puedes participar

Este fin de semana he vuelto a casa con puntos para una competición oficial de la FIA (Federación Internacional de Automovilismo). Muchos domingos Alonso no puede decir lo mismo. He participado en un rally de resistencia. Cuando lo comenté en la redacción de Mitmag al equipo de redacción se le cayó el monóculo de forma simultánea. Menos mal que las alfombras de lana blanca de oveja amortiguaron la caída. ¿Más de 500 kilómetros a 50 km/h por hora? ¿Es un rally de regularidad o un rally de paciencia?

Lo cierto es que es bastante divertido. Te dan un libro con indicaciones paso a paso en cada cruce, lo llamamos rutómetro en el mundillo. También una tabla de metros y tiempos. La historia es sencilla: a una hora determinada tienes que pasar por un punto de inicio determinado. La media son 49,9 km/h. Es decir, que dos minutos después, debes estar en el kilómetro 1,66, ni uno más ni uno menos. Llevas un localizador GPS con el que la organización mide tu tiempo. Cada segundo de retraso significa un punto de penalización.

Mientras tú conduces, tu copiloto se encarga de decirte hacia dónde tienes que girar. También si debes ir más rápido o más despacio. De indicarte cuántos segundos faltan para que pases exactamente por la señal del pueblo que tienes delante de ti. Eventualmente, también de indicarte que debes parar para que vomite en el arcén, ya que carreteras de curvas y lectura de papeles nunca fueron buenos aliados.

Rally regularidad

Aunque algunos rallys son para vehículos históricos, en otros puedes participar con cualquier coche. Vale que el que lleve un coche eficiente ganará el premio al consumo, y el que lleve un pequeño “pepinillo” tipo Fiesta ST, MINI Cooper S o Clio RS tendrá mucho más fácil cumplir los tiempos medios. Pero la diferencia está más en el copiloto que en el coche, al fin y al cabo la media de velocidad siempre es lenta y se realiza en carretera abierta.

Cuando voy en coche y le pido a mi acompañante que me indique las direcciones, me irrita enormemente que se equivoque. Ahora al menos ya tengo justificación: he quedado quinto en un rally de regularidad, en el que sólo nos equivocamos una vez en un rutómetro de más de 500 km de carreteras secundarias. Ahora podré gritar con propiedad.

Si quieres saber más sobre competiciones de regularidad lee la crónica en Diariomotor.


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