Publicado el 2 de diciembre de 2013 | por 0

Todo está en los libros

Ha muchos años se nos llenaba la boca de libros porque todo estaba en ellos. En 1982 Sánchez Dragó encargó para su programa de TV una pequeña canción, acorde con su modestia, a Jesús Munárriz, que le puso letra y que, a su vez, contó con Aute para componer la música y con Carmen Machado para poner su voz. El resultado ya lo conocen ustedes, o no: “Todo está en los libros”. Revivan el machacón estribillo en este vídeo:

Sánchez Dragó cabalgaba entre el dandismo chic de esa bufanda colocada con tanto esmero que podría estar grapada al hombro y ese look de jornalero trendy ideal para charlar con Montalbán mientras este se fumaba un purito, pues en la tele se fumaba mucho y bien. El conjunto no podía ser más rancio. Pero todo estaba en los libros.

El unicornio, Alejandría,
Aldana en Alcazarquivir,
Kim de la India y Samarkanda,
Santa Teresa y Boabdil,
Ítaca, la muralla china,
las minas del rey Salomón,
flores del mal y gatopardos
y caminos de perfección,
todo está en los libros,
todo está en los libros,
todo está en los libros.

Mucho ha llovido desde entonces y aunque casi todo es mejor, algunas de las cosas que hay ahora en los libros es como para echarse a correr. Por ejemplo, Belén Esteban ha escrito un libro con ayuda de Boris Izaguirre y en la FNAC no saben qué hacer con él. ¿Esto dónde va? ¿Terror? ¿Poesía? ¿Novela histórica? Seguro que los dependientes de la sección lloran al llegar a casa.

Todo está en los libros

Supongo que, tras firmar esto, Boris Izaguirre se habrá escondido debajo de una piedra una temporada escuchando a lo lejos la caja registradora haciendo “cataclinch”. No me imagino el lomo de este libro junto al de “Cien años de soledad”. Más bien junto al de Mercedes Milá, al de Jorge Javier Vázquez y al de Jordi Évole, que en la portada de su libro recuerda poderosamente al Sánchez Dragó jornalero trendy del que hablábamos antes. Una biblioteca de este calibre es como para presumir.

Otro libro que ha llamado poderosamente mi atención en mi recorrido por la FNAC es el de Zapatero. En Planeta han hecho coincidir sus memorias acotadas a 600 días con la segunda parte de las memorias de Aznar, “el hombre”. Cualquiera de estos dos libros es el regalo navideño ideal para unos suegros. Se creará un maravilloso debate en la sobremesa y el ambiente será muy cálido entre peladilla y peladilla.

Todo está en los libros

Basta con coger el libro de Zapatero para constatar que es un best seller: No pesa nada, la calidad del papel es de juja y la letra es de las grandotas. Por la portada da la impresión de que se quisiera dedicar al cine de intriga: la foto, el título, el subtítulo, la tipografía,…Parece que contenga más emoción que las memorias de Churchill. ¿600 días de vértigo? Maldita sea, preferiríamos que te hubieses tomado unas biodraminas y nos hubieras explicado algo durante esos 600 días. Ahora nos la trae al fresco.

El de Aznar no me he atrevido a tocarlo ni con un palo…


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