Publicado el 27 de septiembre de 2013 | por 0

Torres y Reyes

Anoche se estrenó Torres y Reyes en La 2. El equipo al completo de Mitmag acudió en tropel con sus mejores galas al saloncito de té que habíamos alquilado días antes para que la cuadrilla de decoración lo dejase al gusto exquisito de nuestros trabajadores. También nuestro equipo técnico habitual instaló el televisor Grundig de tubo que tanto nos gusta desde siempre, ya que el plasma nos parece plano y aburrido. Ya todos reunidos ante el televisor, descorchamos el champagne y pulsamos el botón de encendido.

Empieza el programa, que es de variedades de la internet. El decorado es de copetín y aparecen Mara Torres y Joaquín Reyes ante nuestros ojos. Él se viste por los pies como un señor y ella va vestida como una chacha, lo que hace que un acto reflejo todos levantemos nuestras copas para que nos pongan más champagne. Hay química entre ellos, una química de disolución de hidróxido de sodio en ácido clorhídrico, una reacción de neutralización en la que el ácido va desapareciendo, una reacción ácido-base, un petardo húmedo, una Coca-cola abierta durante cinco días,… ya me entienden.

Nos presentan a la banda que amenizará el programa en directo. Los hombres de la sala nos levantamos para ofrecer un baile a las bellas damas de la redacción, pero nos sentamos rápidamente de nuevo un poco abochornados al ver que se trata de una pareja moderna de lo electrónico superlativo. El dubstep no está entre nuestros bailes de salón preferidos y echamos mucho de menos a la orquesta de Los Barreto, que tan a menudo nos deleita en nuestras fiestas.

Enjuto Mojamuto

Aparecen los dibujos animados de Enjuto Mojamuto by Joaquín Reyes que hablan de los filtros de Instagram, algo de lo que jamás se nos hubiese ocurrido hacer chanza, exclama con sorna Etienette Doulache, nuestra becaria de La Sorbona. Magdalena de Ledesma salta indignada y le espeta que lo que importa no es el chiste sino el sentirse identificado, que ser de internet es muy sufrido y que nadie les entiende.
Los de internet” dice por lo bajini Marina Van-Mook mientras se abanica y mira de reojo.

A continuación entra el primer invitado, Paco León, que nos muestra a lo lejos su aparato reproductor y trae ideas frescas para la distribución de cine, siempre dentro de una legalidad en la que todos los de siempre estén contentos y habla de los DVDs baratos como revolución. De que aquí no hay forma de que entre Netflix no se acuerda nadie. En el saloncito hubo gran asombro ante el millón de followers en twitter de este señor y hoy al revisar las audiencias nos hemos quedado patidifusos ante tan enorme popularidad y tan pequeño poder de convocatoria (321.000 telespectadores / 1,8% de share). Teniendo en cuenta los seguidores en Twitter de Paco León, Enjuto Mojamuto, Mara Torres, el Hematocrítico, Juan José Millás, etc. y que #torresyreyes fue TT en España durante su emisión, el resultado en televidentes nos parece escaso. “¿Es tan importante el éxito en las redes? ¿Lo tienen en cuenta los que miran las audiencias televisivas?” se pregunta la señora Enriqueta Lardizábal mientras marca el número de su sobrina Amalita para despedirla como Community Manager de Mitmag. Va a preguntarle además si conoce a ese tal Arturo J. Paniagua para mandarle unos bombones seductores.

Tras un rato pensando que alguien había tocado algo en el Grundig, Pilar del Riego nos aclaró que la multipantalla era solo un recurso para embellecer la realización, cosa que nos dejó igual que estábamos pero con ganas de hacerle un desaire. El recurso solo lo ha entendido el señor Manuel, nuestro bedel y chófer, que también ejerce de hombre de seguridad en nuestras bellas oficinas y dedica largas horas a contemplar todas las cámaras de seguridad al unísono. Él asegura que no pierde detalle aunque ya nos han robado seis veces y está cada vez más estrábico.

El Instagram de Russian Red fue lo peor del programa. Don Ángel Castañón-Orellana se levantó indignado y dijo que no podía soportar “ni una pocholada más”. Dijo que de buena gana se embarcaba rumbo a las Américas a decirle cuatro cosas mientras hacía aspavientos sin soltar la copa, salpicando aquí y allá.

Fue el preludio a otra sorpresa: El Mundo Today. ¡Quién lo iba a decir! Desmayos en la sala. Un descubrimiento más de internet y a Doña Matilde Labourdette le da un infarto.

Las gracietas de Joaquín Reyes tipo “sketch” fueron recibidas con júbilo, siendo del agrado de todos los presentes, lo que calmó los ánimos.

Torres y Reyes

Pero, dicho y hecho, entra Juan José Millás a escena y a la Sra. Labourdette le da un pallá. El señor Manuel le hace un masaje cardiaco mientras canta “La Macarena” y le decimos que lo haga bajito porque comienza una tertulia en la que el insigne escritor nos descubre un internet desconocido, lleno de faltas de ortografía y despreciables emoticonos. Doña Matilde Labourdette parece recuperarse pero cae fulminada ante el momento de la noche: descubrimos el verdadero rostro del El Hematocrítico. Se abren las aguas. El programa en su clímax. Todos brindamos.

Nuestro peluquero, el maestro Atilio, que para este día modeló mi cabello según una escultura del Rey David, al que siempre invitamos por si hay que hacer algún retoque, dijo al ver la pieza de los Vengamonjas que el programa era demasiado moderno para él. Sin embargo, Enriqueta Cavestany, que lucía un chaquetón de astracán, con original cuello vuelto y sombrero de armiño con adorno de pedrería en el tocado, dijo “anda, los Vengamonjas” con una sonrisa de complicidad como si ella estuviese metida en algún ajo. Ajo en el que debían de estar también los guionistas del informativo de broma.

Como colofón, el Doctor Luis Rojas Marcos dio una lección magistral de 5 minutos para decirnos que internet no olvida, que el cerebro olvida, que internet no olvida, que el cerebro olvida, que internet no olvida, que el cereb… mientras tanto en el saloncito lleno de humo de los habanos, las pipas y los cigarrillos franceses, departíamos alrededor de una moderna tableta sobre el gato “Caddie” que ha conquistado una copa en una exposición de mininos en París.

Torres y Reyes

El final del programa traía otro descubrimiento (y son muchos ya para un solo programa): los tweets de El Barón Rojo. Otro prohombre de la ciudad de cristal que es famoso por su cuenta de Twitter. ¿Qué les darán de comer en esas bellas tierras gallegas?

El desmayo colectivo vino con la despedida. No ya por la risa incontrolable que nos produjo oír esos tweets tras aspirar helio, que es una cosa muy divertida porque ¡sale voz como de los Pitufos! ¡Es que no nos lo podíamos creer! ¡Como los Pitufos! El desmayo nos lo produjo la sorpresa de los invitados de la semana que viene: Álex de la Iglesia que es otro prohombre de internet sin web pero con muchos followers y Pau García Milà que es un pensador que estuvo a punto de crear Twitter pero que pasó del tema. De nuevo, grandes descubrimientos de los famosos de la red. Intuimos que en los próximos programas invitarán a Santiago Segura, Vigalondo, El comidista, David Bravo, Enrique Dans, Ignacio Escolar, Eva Hache,… y en plan ¡a la tele a que te vean! a tipos como Super Falete, 200 bares o Espeonza Aguirre. Cuando aquí lo verdaderamente interesante del internet español es coger a 5 tipos con karma 20 del Menéame y sentarlos a una tertulia. A ver ese desparpajo.

El resumen es que el programa nos ha supuesto una pequeña decepción que uno de nuestros redactores definió como la de  “un timbre que no suena, que no te estropea el día pero tampoco te lo arregla“. Aún así, el jueves que viene nos reuniremos de nuevo ante el televisor porque hemos intuido, entre lágrimas de esperanza, que de aquí puede salir un buen programa, puede que incluso antes de que lo quiten de la programación, Dios no lo quiera.


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