Publicado el 11 de diciembre de 2020 | por 0

Cocina con Mitmag: experiencia gastronómico-sensorial-conceptual

La organización de la cena bimensual de Mitmag nunca había sido un proceso exento de tensión. Pero la última junta superó el umbral de angustia que un club de personas decentes pueden llegar a soportar. El principal problema lo planteó la Duquesa de Montpensier, claramente molesta desde un primer momento.

En su intervención, argumentó que la ambientación de las últimas cenas había decaído hasta un nivel inaceptable:

Nuestro chef ha pasado de estrella Michelin a estrellado. No entiendo su cocina, ni a él. Solo con verlo se me revuelve el estómago. Lo peor es la decoración de las cenas, la ambientación es patética. Los recursos que utilizamos carecen ya de sentido. El que era mi favorito en otros tiempos, la ornamentación con enanos caracterizados de época, es ahora vulgar. Desde la película El lobo de Wall Street todo el mundo tiene enanos en sus fiestas. Flaco favor nos ha hecho Scorsese. La próxima vez que me lo encuentre en un spa de Niza pienso orinar en su jacuzzi.

La duquesa se encontraba además en una situación económica comprometida. Mantenía las propiedades heredadas de su familia, pero su principal fuente de ingresos pasaba por malos momentos. Su fortuna personal la había amasado mediante la Fundación Montpensier para la lucha contra el síndrome de diógenes en los niños.

Captaba fondos de instituciones que no sabían qué era el síndrome de diógenes, pero sonaba tan bien que era difícil no desviar 100.000 euros anuales para su causa. A su lado, los fondos recaudados por Ryanair en sus rasca y gana parecían incluso morales. La actividad de dicha fundación consistía en charlas en colegios en la que incitaba a los niños a tirar los juguetes que del año pasado “para evitar actitudes que en el futuro deriven en la acumulación de bienes innecesarios, tradición causante del exceso de exposición al sector inmobiliario en la estructuración del patrimonio familiar de los españoles”.

Después se autofacturaba las charlas a ella misma. A pesar de su procedencia francesa, en 2009 había movido la sede de su fundación de Andorra a Baleares. “Si acabo en la cárcel al menos quiero compartir celda con Don Iñaki [Urdangarín]”, decía.

De repente, el Dr. Navarrete irrumpió.

He estado en El Bulli la semana pasada. Lo cierto es que nadie me había advertido de que había cerrado. No estaba ni el mayordomo. No obstante, en mi frustración por dicho viaje el balde, he buscado en Youtube las nuevas tendencias de cocina de Ferran Adriá. Dejen que arroje algo de luz a la oscuridad de sus mentes. La siguiente cena corre de mi cargo. Ni enanos, ni bufones, ni juglares. Será una experiencia gastronómico-sensorial-conceptual.

Y así nació la I cena conceptual Mitmag.

La cena se articula en cuatro movimientos, cada uno de ellos formado por una tupla de plato, pieza musical y vídeo. A continuación dejamos los ingredientes de cada movimiento para recreación del lector.

I. Entrante mediterráneo

Plato: aceitunas, jamón malo supermercado y pincho de tortilla.
Pieza musical: En Libertad – Nino Bravo (por La Casa Azul)
Vídeo de fondo: Mediterráneamente, anuncio de Estrella Damm

II. Sofisticado cliché italiano

Plato: pizza recalentada
Pieza musical: Italove – Emmanuelle
Vídeo de fondo: Vacaciones en Roma, con Audrey Hepburn y Gregory Peck chapoteando en el aceite que salga de su pizza.

Como el lector habrá adivinado, el sector más conservador de Mitmag tomó la decisión a pesar del clamor popular a favor de La grande bellezza de Paolo Sorrentino como fondo de este movimiento. “Basta ya de obras de autores vivos”

III. Carne y pescado salvaje

Plato: Carne y pescado. El que quieran. Y salsa para recrear la sangre, si no disponen de sangre de verdad (si leen Mitmag, claramente disponen de sangre de verdad)
Pieza musical: Caballos y ponis – Hidrogenesse
Vídeo de fondo: su documental de animales favorito de La 2 o Discovery Channel, pero que incluya leones cazando gacelas

IV. Postre sensual indie-kubrickiano

Plato: Pastelitos regados con Moët & Chandon (no rosé, por favor)
Pieza musical: I Wanna Be Yours – Arctic Monkeys
Vídeo de fondo: La escena del encuentro social de Eyes Wide Shut

Curiosidad: artículo redactado entre el 21 de noviembre de 2014 y el 11 de diciembre de 2020. Lo duro de asumir no es que el artículo haya tardado seis años en cocinarse, sino que simplemente era una prueba de concepto para después poder desarrollar la producción final. Quizás tengamos todo el tiempo del mundo para ello.



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